Ya se sosegó, ya vuelve
á sus labios bendecidos
la sonrisa; ya respira
como hace poco, tranquilo.
¡Ay! no respiraba así
cuando estuvo tan malito.
¡Qué pálido estaba entónces!
¡y una mirada tan triste!
Ya se sosegó, ya vuelve
á sus labios bendecidos
la sonrisa; ya respira
como hace poco, tranquilo.
¡Ay! no respiraba así
cuando estuvo tan malito.
¡Qué pálido estaba entónces!
¡y una mirada tan triste!