Es claro, ¡le beso tanto!

¡Y él, que estaba tan tranquilo!

¡Ya reposa!... ¡Chist!... ¡Silencio!

no se despierte mi niño.


¡Bah! voy á dejarle solo

para que duerma... ¡Angel mio!

¿Se queja?... Sí... Nó; es que sueña.

¡Ay qué gesto tan bonito!

Mas ¿qué es eso? ¿Se despierta?