sobre el blanco papel la mano puesta,

expresar con palabras mi ánsia intento;

y comienzo novelas y canciones,

y poemas, y dramas, y cien cosas

que no pasan jamás de tres renglones.

Fragmentos que conservo en mi cartera,

que leo con el alma estremecida,

porque en esos fragmentos está entera

la historia de mi vida.

Mas todo en vano: ni en los dulces sones