la dicha ménos ansiada
¡Dolor! Palma bendecida,
del martirio prenda cierta,
sola verdad conocida,
sin tí el alma no despierta
y es imposible la vida.
Sin tí no hay inspiracion,
y agostado el corazon
en nada descubre encanto;
la dicha ménos ansiada
¡Dolor! Palma bendecida,
del martirio prenda cierta,
sola verdad conocida,
sin tí el alma no despierta
y es imposible la vida.
Sin tí no hay inspiracion,
y agostado el corazon
en nada descubre encanto;