sin tí no existiera el llanto,

bálsamo de la afliccion.

El placer de más valía,

al llegar á poseerlo,

cual humo se desharía:

porque ¿qué valor tendria

sin el temor de perderlo?

Sólo por mi desconsuelo

vuelvo los ojos al cielo;

sólo del dolor en pós,