AL PRÍNCIPE DE NUESTROS CRÍTICOS,

Á MI RESPETABLE AMIGO

EL SEÑOR DON MANUEL CAÑETE.

MEDITACION.

Hundo en el polvo la soberbia frente

que, cual reto orgulloso,

erguida un dia, levanté á la altura;

pára asombrado el corazon valiente

su latido anheloso,

y la vista que ayer al sol miraba,