que el pecho respiraba...
¡Ah! tambien hoy le siente
mi sér al agitarse entre la duda,
pero en las sombras del temor se escuda
y en vano busco su mirada ardiente;
porque mi entendimiento limitado
recorre con afan de una á otra idea
el campo estrecho que le dió el destino,
y nunca llega al límite anhelado
sin caer en grosero desatino.