hace brillar los astros con claridad creciente,
descolora el ocaso su franja de carmin;
sobre el agua, el reflejo de los astros se mece,
surcos, senderos, bosques, todo se desvanece,
el pasajero inquieto duda por dónde ir.
El dia es para el dolo, el mal y la fatiga.
Recemos. Vé la noche. ¡La noche, dulce amiga!
De la torre en las grietas el viento gemidor,
las aguas, los rebaños con su voz agitada,
todo sufre y se queja; la natura cansada