necesita reposo, rezo, silencio, amor.
Es la hora en que los niños hablan con otros séres,
y mientras que corremos tras extraños placeres,
ellos murmuran todos una plegaria igual;
y con las manos juntas, de rodillas postrados,
piden, hácia los cielos los brazos levantados,
gracia para nosotros al Padre Universal.
Y dormirán á poco; entónces, en la sombra,
sueños de oro, en alegre tropel que el alma asombra,
que nacen con los ruidos del dia al espirar,