que al borde del camino deja el fardo cruel.
Me siento descansado, que la carga espantosa
de penas y de errores que agobia mi alma ansiosa,
tu rezo bendecido hace volar con él.
Vé á rogar por tu padre. Pide á Dios me conceda
sueño tranquilo y dulce con que reposar pueda,
que la fé torne viva mi espíritu á inflamar.
Borra todas mis culpas con tu aliento inocente,
y que á su beso quede mi corazon doliente
puro como la piedra del ara del altar.