y del arroyo el plácido murmullo;

y de unos en la de otros confundida

la voz, ésta apacible, aquélla ingrata,

forman, por atraccion desconocida,

el himno poderoso de la vida

que en los aires fermenta y se dilata.


¿DÓNDE ESTÁ?

¡Oh! sí: para vivir, yo necesito