de la tibia mañana

que la dulce y alegre primavera

con aromas y flores engalana,

del grillo entre las yerbas escondido

el ingrato chirrido,

se une al canto de amores regalado

del pardo ruiseñor enamorado,

y al zumbido monótono y constante

del insecto infeliz, el tierno arrullo

de la tórtola amante