y á calmar mi dolor vendrá la muerte;

y, acaso, madre mia,

cuando pesada y fria

caiga la tierra sobre el cuerpo inerte,

ni un sér querido por mi vida llore,

ni una oracion por mí, perdon implore.

Acaso ¡ay Dios! profanen mi memoria

al ver que no les dejo por herencia

más que mis sueños de mentida gloria

y el terrible luchar de la existencia...