DIOS.

Lucha tenaz; mi espíritu se aterra,

y en vano busca el insoluble arcano

tras de el que en pos, el pensamiento humano,

riñe consigo mismo cruda guerra.

¡Dios! ¡Un tiempo tirano de la tierra!

¡Terrible agitador del Occeano

que sumerge azotándola inhumano

la pobre nave que en su seno encierra!

Mas nó; los elementos obedecen