sólo una ley, y ante ella, cual el suelo,
los infinitos mundos se estremecen.
Mintió quien en tu sér forjó su anhelo...
—Mas... ¿por qué mis pestañas se humedecen
al levantar los ojos hácia el cielo?
SOMBRA EN LA LUZ.
I.
A mi ruego tenaz por fin rendida,