tus rojos labios, tu mirar de fuego,
de tu amor las histéricas caricias,
el ardiente perfume de tus besos.
Eras tú, que surgias en mi mente
envuelta entre la niebla de mis sueños,
radiante y bella, cual la luna surge
del horizonte entre el celaje denso.
Eras tú, realidad de una quimera,
demonio tentador, terrible y bello,
que venía á encrespar con la tormenta