de mi existencia el mar triste y sereno.
Al eco de tu voz, como las olas
se elevan hostigadas por el viento,
despertando del tímido letargo,
se elevaron en mi alma cien recuerdos.
Sentí la vida en mis hinchadas venas
cual lava ardiente discurrir de nuevo,
y esperanzas, y dichas, y temores
germinar en mi oscuro pensamiento;
aspiré de la dulce primavera