áuras y aromas en el triste invierno;
la existencia encontré fácil y hermosa
y de morir me abandonó el anhelo;
me sentí renacer cuando ya estaba
para el amor y la esperanza muerto,
bajo la enorme losa de la tumba
que levanté para mi amor primero.
El fantasma dorado de la gloria,
el de fortuna deshechado empeño,
ante mis ojos, por su brillo atónitos,