¿POR QUÉ?

¿Por qué? Yo te he cubierto con mis besos;

el párpado süave, el fresco labio,

la blanca frente y el nevado pecho,

tu garganta, tus rizos y tus manos...

¡Todo, de amor en el delirio ardiente,

mis dedos con afan lo acariciaron!

Y tú, rendida al ruego, y al instinto

que en el hombre engendró quien le ha creado,

beso por beso, loca me volviste,