una existencia en tí quizás aliente.
Entónces, ya con vida,
tal vez tu masa para el mundo sea
muro de una prision aborrecida,
humilde signo de potente idea.
Tal vez tendrás un nombre;
tal vez, deshecha en trizas,
serás estátua que eternice un hombre,
pobre losa que guarde sus cenizas.