¿Qué tienes tu, Romano, que ponerte
A inquirir del Nilo el nacimiento?
Y el mismo Poéta hablando con el propio Nilo dice:
Pues es tu nacimiento tan oculto,
Que ignora el mundo todo cuyo seas.
Mas conforme á la sagrada Escritura, bien se entiende que sea habitable aquella tierra, pues de otra suerte no dijera el Profeta Sofonías[57], hablando de la vocación al Evangelio de aquellas gentes: De mas allá de los rios de Etiopia me traerán presentes los hijos de mis esparcidos, que así llama á los Apóstoles. Pero, como está dicho, justo es perdonar al Filósofo, por haber creido á los Historiadores y Cosmógrafos de su tiempo. Examinemos ahora lo que se sigue: la una parte, dice, del mundo, que es la septentrional puesta al norte, pasada la zona templada, es inhabitable por el frio excesivo: la otra parte que está al medio dia, tambien es inhabitable en pasando del Trópico, por el excesivo calor. Mas las partes del mundo que corren pasada la India de una vanda, y pasadas las columnas de Hércules de otra, cierto es que no se juntan entre sí, por atajarlas el gran mar Océano. En esto postrero dice mucha verdad; pero añade luego: Por cuanto á la otra parte del mundo es necesario, que la tierra tenga la misma proporcion con su polo Antártico, que tiene esta nuestra parte habitable con el suyo, que es norte. No hay duda, sino que en todo ha de proceder el otro mundo como este de acá, en todas las demás cosas, y especialmente en el nacimiento y orden de los vientos; y despues de decir otras razones que no hacen á nuestro caso, concluye Aristóteles diciendo: Forzoso hemos de conceder, que el Abrego es aquel viento que sopla de la region que se abrasa de calor, y la tal region por tener tan cercano al Sol, carece de aguas y de pastos. Este es el parecer de Aristóteles: y cierto que apenas pudo alcanzar mas la conjetura humana. De donde vengo, cuando lo pienso cristianamente, á advertir muchas veces, cuan flaca y corta sea la Filosofía de los Sabios de este siglo en las cosas divinas, pues aun en las humanas, donde tanto les parece que saben, á veces tampoco aciertan. Siente Aristóteles y afirma, que la tierra que está á este polo del sur habitable, es, segun su longitud, grandísima, que es de oriente á poniente, y que segun su latitud, que es desde el polo del sur hasta la equinoccial, es cortísima. Esto es tan al revés de la verdad, que cuasi toda la habitación que hay á esta vanda del polo Antártico, es segun la latitud, quiero decir, del polo á la línea: y por la longitud, que es de oriente á poniente, es tan pequeña, que excede y sobrepuja la latitud á la longitud en este nuevo orbe, tanto como diez exceden á tres, y aun mas. Lo otro, que afirma ser del todo inhabitable la region media, que llaman Tórridazona, por el excesivo calor, causado de la vecindad del Sol, y por esta causa carecer de aguas y pastos, esto todo pasa al revés. Porque la mayor parte de este nuevo Mundo, y muy poblada de hombres y animales, está entre los dos Trópicos en la misma Tórridazona; y de pastos y aguas es la region mas abundante de cuantas tiene el mundo universo: y por la mayor parte es region muy templada, para que se vea, que aun en esto natural, hizo Dios necia la sabiduría de este siglo. En conclusión, la Tórridazona es habitable, y se habita copiosísimamente, cuanto quiera que los Antiguos lo tengan por imposible. Mas la otra zona ó region, que cae entre la tórrida y la polár al sur, aunque por su sitio sea muy cómoda para la vida humana; pero son muy pocos los que habitan en ella, pues apenas se sabe de otra, sino del Reino de Chile, y un pedazo cerca del cabo de Buena-Esperanza: lo demás tiénelo ocupado el mar Océano. Aunque hay muchos que tienen por opinion, y de mí confieso, que no estoy lejos de su parecer, que hay mucha más tierra, que no está descubierta, y que ésta ha de ser tierra firme opuesta á la tierra de Chile, que vaya corriendo al sur pasado el círculo ó Trópico de Capricornio. Y si la hay, sin duda es tierra de excelente condición por estar en medio de los dos extremos, y en el mismo puesto, que lo mejor de Europa. Y cuanto á esto bien atinada anduvo la congetura de Aristóteles. Pero hablando de lo que hasta ahora está descubierto, lo que hay en aquel puesto es muy poca tierra, habiendo en la Tórrida muchísima y muy habitada.
NOTAS:
[55] Aristotel. 2. Meteor. cap. 5.
[56] Lucano 10. Pharsal.
[57] Sophon. 3. v. 10.
CAPÍTULO X
Que Plinio y los mas de los Antiguos sintieron lo mismo que Aristóteles.