Que no pasó el linage de Indios por la Isla Atlántida, como algunos imaginan.

No faltan algunos[108], que siguiendo el parecer de Platón, que arriba referimos, dicen, que fueron esas gentes de Europa, ó de Africa á aquella famosa Isla, y tan cantada Atlántida, y de ella pasaron á otras y otras Islas, hasta llegar á la tierra firme de Indias. Porque de todo esto hace mencion el Cricias de Platón en su Timéo. Porque si era la Isla Atlántida tan grande como toda la Asia y Africa juntas, y aun mayor, como siente Platón, forzoso habia de tomar todo el Océano Atlántico, y llegar cuasi á las Islas del nuevo orbe. Y dice mas Platón: que con un terrible diluvio se anegó aquella su Isla Atlántida, y por eso dejó aquel mar imposibilitado de navegarse, por los muchos vajíos de peñas, y arrecifes, y de mucha lama, y que así lo estaba en su tiempo; pero que despues con el tiempo hicieron asiento las ruinas de aquella Isla anegada, y en fin, dieron lugar á navegarse. Esto tratan y disputan hombres de buenos ingenios muy de veras, y son cosas tan de burla considerandose un poco, que mas parecen cuentos, ó fábulas de Ovidio, que Historia, ó Filosofía digna de cuenta. Los mas de los intérpretes y expositores de Platón afirman, que es verdadera historia todo aquello que allí Cricias cuenta de tanta extrañeza del origen de la Isla Atlántida, y de su grandeza, y de su prosperidad, y de las guerras que los de Europa y los de Atlántida entre sí tuvieron, con todo lo demás. Muevense á tenerlo por verdadera historia, por las palabras de Cricias que pone Platón, en que dice en su Timéo, que la plática que quiere tratar es de cosas extrañas, pero del todo verdaderas. Otros discípulos de Platón, considerando que todo aquel cuento tiene más arte de fábula, que de historia, dicen, que todo aquello se ha de entender por alegoría, que así lo pretendió su divino Filósofo. De estos es Proclo, y Porfirio, y aun Orígenes: son estos tan dados á Platón, que así tratan sus escritos, como si fuesen libros de Moisés, ó de Esdras; y así donde las palabras de Platón no vienen con la verdad, luego dan en que se ha de entender aquello en sentido místico y alegórico y que no puede ser menos. Yo, por decir verdad, no tengo tanta reverencia á Platón, por más que le llamen divino, ni aun se me hace muy difícil de creer, que pudo contar todo aquel cuento de la Isla Atlántida por verdadera historia, y pudo ser con todo eso muy fina fábula, mayormente que refiere él haber aprendido aquella relacion de Cricia, que cuando muchacho, entre otros cantares y romances, cantaba aquel de la Atlántida. Sea como quisieren, haya escrito Platón por historia, ó haya escrito por alegoría, lo que para mí es llano, es, que todo cuanto trata de aquella Isla, comenzando en el diálogo Timéo, y prosiguiendo en el diálogo Cricia, no se puede contar en veras, sino es á muchachos y viejas. ¿Quién no tendrá por fábula decir, que Neptuno se enamoró de Clito, y tuvo de ella cinco veces gemelos de un vientre? ¿y que de un collado sacó tres redondos de mar, y dos de tierra, tan parejos que parecian sacados por torno? ¿Pues qué diremos de aquel Templo de mil pasos en largo, y quinientos en ancho, cuyas paredes por defuera estaban todascubiertas de plata, y todos los altos de oro, y por de dentro era todo de bóveda de marfil labrado, y entretejido de oro, y plata, y azofar? Y al cabo el donoso remate de todo, con que concluye en el Timéo diciendo: En un dia y una noche, viniendo un grande diluvio, todos nuestros soldados se los tragó la tierra á montones; y la Isla Atlántida de la misma manera anegada en la mar desapareció. Por cierto ella lo acertó mucho en desaparecerse toda tan presto, porque siendo Isla mayor que toda la Asia y Africa juntas, hecha por arte de encantamento, fue bien que así se desapareciese. Y es muy bueno que diga, que las ruinas y señales de esta tan grande Isla se echan de ver debajo de el mar, y los que lo han de echar de ver, que son los que navegan, no pueden navegar por allí. Pues añade donosamente: Por eso hasta el dia de hoy ni se navega, ni puede aquel mar, porque la mucha lama que la Isla despues de anegada poco á poco crió, lo impide. Preguntára yo de buena gana, ¿qué piélago pudo bastar á tragarse tanta infinidad de tierra, que era mas que toda la Asia y Africa juntas, y que llegaba hasta las Indias? ¿Y tragarsela tan del todo, que ni aun rastro no haya quedado? Pues es notorio, que en aquel mar donde dicen habia la dicha Isla, no hallan fondo hoy dia los marineros, por mas brazas de sonda que den. Mas es inconsideracion querer disputar de cosas, que, ó se contaron por pasatiempo, ó ya que se tenga la cuenta que es razon con la gravedad de Platón, puramente se dijeron para significar, como en pintura, la prosperidad de una ciudad, y su perdicion tras ella. El argumento que hacen para probar que realmente hubo Isla Atlántida, de que aquel mar hoy dia se nombra el mar Atlántico, es de poca importancia, pues sabemos que en la última Mauritania está el monte Atlante, del cual siente Plinio[109] que se le puso al mar el nombre de Atlántico. Y sin esto el mismo Plinio refiere, que frontero del dicho monte está una Isla llamada Atlántida, la cual dice ser muy pequeña y muy ruin.

NOTAS:

[108] Sap. cap. 12.

[109] Plin. l. 6. c. 5. p. lib. 6. cap. 31.

CAPÍTULO XXIII

Que es falsa la opinion de muchos, que afirman venir los Indios de el linage de los Judíos.

Ya que por la Isla Atlántida no se abre camino para pasar los Indios al nuevo Mundo, paréceles á otros, que debió de ser el camino el que escribe Esdras[110] en el cuarto libro, donde dice así: Y porque le viste que recogía á sí otra muchedumbre pacífica, sabrás, que estos son los diez Tribus que fueron llevados en cautiverio en tiempo del Rey Osee, al cual llevó cautivo Salmanasár, Rey de los Asirios, y á estos los pasó á la otra parte del rio, y fueron trasladados á otra tierra. Ellos tuvieron entre sí acuerdo y determinación de dejar la multitud de los Gentiles, y de pasarse á otra region mas apartada, donde nunca habitó el género humano, para guardar siquiera allí su ley, la cual no habian guardado en su tierra. Entraron, pues, por unas entradas angostas del rio Eufrates; porque hizo el Altísimo entonces con ellos sus maravillas, y detuvo las corrientes del rio, hasta que pasasen. Porque por aquella region era el camino muy largo de año y medio: y llámase aquella region Arsareth. Entonces habitaron allí hasta el último tiempo, y ahora cuando comenzaren á venir, volverá el Altísimo á detener otra vez las corrientes del rio, para que puedan pasar; por eso viste aquella muchedumbre con paz. Esta escritura de Esdras quieren algunos acomodar á los Indios, diciendo que fueron de Dios llevados, donde nunca habitó el género humano, y que en la tierra que moran es tan apartada, que tiene año y medio de camino para ir á ella, y que esta gente es naturalmente pacífica. Que procedan los Indios de linage de Judíos, el vulgo tiene por indicio cierto el ser medrosos, y descaídos, y muy ceremoniáticos, y agudos y mentirosos. Demás de eso dicen, que su hábito parece el propio que usaban Judíos, porque usan de una túnica ó camiseta, y de un manto rodeado encima; traen los pies descalzos, ó su calzado es unas suelas asidas por arriba, que ellos llaman ojotas. Y que éste haya sido el hábito de los Hebréos dicen, que consta así por sus historias, como por pinturas antiguas, que los pintan vestidos en este traje. Y que estos dos vestidos, que solamente traen los Indios, eran los que puso en apuesta Sansón, que la Escritura[111] nombra Tunycam p syndonem, y es lo mismo que los Indios dicen camiseta y manta. Mas todas estas son conjeturas muy livianas, y que tienen mucho mas contra sí, que por sí. Sabemos que los Hebréos usaron letras; en los Indios no hay rastro de ellas: los otros eran muy amigos del dinero, estos no se les da cosa. Los Judíos, si se vieran no estar circuncidados, no se tuvieran por Judíos: Los Indios poco ni mucho no se retajan, ni han dado jamás en esa ceremonia, como muchos de los de Etiopia y del Oriente. Mas ¿qué tiene que ver, siendo los Judíos tan amigos de conservar su lengua y antigüedad, y tanto que en todas las partes del mundo que hoy viven, se diferencian de todos los demás, que en solas las Indias á ellos se les haya olvidado su linage, su ley, sus ceremonias, su Mesías, y finalmente todo su Judaísmo? Lo que dicen de ser los Indios medrosos, y supersticiosos, y agudos y mentirosos, cuanto á lo primero, no es eso general á todos ellos; hay naciones entre estos bárbaros muy agenas de todo eso, hay naciones de Indios bravísimos y atrevidísimos, haylas muy botas y groseras de ingenio. De ceremonias y supersticiones siempre los Gentiles fueron amigos. El trage de sus vestidos, la causa porque es el que se refiere, es, por ser el más sencillo y natural del mundo, que apenas tiene artificio, y así fué comun antiguamente no solo á Hebréos, sino á otras muchas naciones. Pues ya la historia de Esdras (si se ha de hacer caso de escrituras apócrifas) mas contradice, que ayuda su intento. Porque allí se dice que los diez Tribus huyeron la multitud de Gentiles, por guardar sus ceremonias y ley: mas los Indios son dados á todas las idolatrías del mundo. Pues las entradas del rio Eufrates, vean bien los que eso sienten, en qué manera pueden llegar al nuevo orbe, y vean si han de volver por allí los Indios, como se dice en el lugar referido. Y no sé yo porqué se han de llamar estos gente pacífica, siendo verdad, que perpetuamente se han perseguido con guerras mortales unos á otros. En conclusion, no veo que el Eufrates apócrifo de Esdras dé mejor paso á los hombres para el nueve orbe, que le daba la Atlántida encantada y fabulosa de Platón.

NOTAS:

[110] 4. Esdras 13.