[133] Psaml. 103. v. 26.
[134] Psalm. 73. v. 14.
CAPÍTULO XVI
De las lagunas y lagos que se hallan en Indias.
En lugar del mar Mediterráneo, que gozan las regiones del viejo orbe, proveyó el Criador en el nuevo de muchos lagos, y algunos tan grandes que se pueden llamar mares; pues al de Palestina le llama así la Escritura, no siendo mayor, ni aun tan grande como alguno de estos. El principal es el de Titicaca en el Perú, en las provincias del Collao, del cual se ha dicho en el libro precedente, que tiene de rodeo cuasi ochenta leguas, y entran en él diez ó doce rios caudalosos. Comenzóse un tiempo á navegar en barcos, ó navíos, y diéronse tan mala maña, que el primero navío que entró, se abrió con un temporal que hubo en la laguna. El agua no es del todo amarga y salobre como la del mar; pero es tan gruesa, que no es para beber. Cria dos géneros de pescado en abundancia; uno llaman suches, que es grande y sabroso, pero flemoso y mal sano: otro bogas, mas sano, aunque pequeño y muy espinoso. De patos y patillos de agua hay innumerable cosa en toda la laguna. Cuando quieren hacer fiestas los Indios á algun personage que pasa por Chucuito ó por Omasuyo, que son las dos riberas de la laguna, juntan gran copia de balsas, y en torno van persiguiendo y encerrando los patos, hasta tomar á manos cuantos quieren: llaman este modo de cazar chaco. Están á las riberas de esta laguna de una y otra parte las mejores poblaciones de Indios del Perú. Por el desaguadero de ésta se hace otra menor laguna, aunque bien grande, que se llama Paria, donde tambien hay mucho ganado especial porcuno, que se da allí en extremo, por la tótora que cria la laguna, con que engorda bien ese ganado. Hay otras muchas lagunas en los lugares altos de la sierra, de las cuales nacen rios ó arroyos, que vienen adelante á ser muy caudalosos rios. Como vamos de Arequipa al Collao hay en lo alto dos lagunas hermosas á una banda y á otra del camino: de la una sale un arroyo, que despues se hace rio, y va á la mar del sur: de la otra dicen que tiene principio el rio famoso de Aporima, del cual se cree, que procede con la gran junta de rios que se llegan de aquellas sierras, el ínclito rio de las Amazonas, por otro nombre el Marañon. Es cosa que muchas veces consideré, de donde proviene haber tantos lagos en lo alto de aquellas sierras y cordilleras, en los cuales no entran rios, antes salen muy copiosos arroyos, y no se sienten menguar cuasi en todo el año las dichas lagunas. Pensar que de nieves que se derriten, ó de lluvias del cielo se hacen estos lagos que digo, no satisface del todo, porque muchos de ellos no tienen esa copia de nieve, ni tanta lluvia, y no se sienten menguar, que todo arguye ser agua manantial, que la naturaleza proveyó allí, aunque bien es de creer se ayudan de nieves y lluvias en algunos tiempos del año. Son estos lagos tan ordinarios en las mas altas cumbres de las sierras, que apenas hay rio notable, que no tenga su nacimiento de alguno de ellos. El agua de estos lagos es limpia y clara: crian poco pescado, y ese menudo, por el frio que continuo tienen, aunque por otra nueva maravilla se hallan algunas de estas lagunas ser sumamente calientes. En fin del valle de Tarapaya, cerca de Potosí, hay una laguna redonda, y tanto, que parece hecha por compás, y con ser la tierra donde sale frigidísima, es el agua calidísima. Suelen nadar en ella cerca de la orilla, porque entrando mas no pueden sufrir el calor. En medio de esta laguna se hace un remolino y borbollón de mas de veinte pies en largo y ancho, y es allí el propio manantial de la laguna, la cual con ser su manantial tan grande, nunca la sienten crecer cosa alguna, que parece se exhala allí, ó tiene algunos desaguaderos encubiertos. Pero tampoco la ven menguar, que es otra maravilla, con haber sacado de ella una corriente gruesa para moler ciertos ingenios de metal, y siendo tanta el agua que desagua, habia de menguar algo de razon. Dejando el Perú, y pasando á la Nueva-España, no son menos memorables las lagunas que en ella se hallan, especialmente aquella tan famosa de Méjico, en la cual hay dos diferencias de aguas, una es salobre y como de mar, otra clara y dulce, causada de rios que entran allí. En medio de la laguna está un peñon muy gracioso, y en él baños de agua caliente, y mana allí, que para salud lo tienen por muy aprobado. Hay sementeras hechas en medio de la laguna, que están fundadas sobre la propia agua, y hechos sus camellones llenos de mil diferencias de semillas y yerbas, y infinitas flores, que si no es viéndolo, no se puede bien figurar como es. La ciudad de Méjico está fundada sobre esta laguna, aunque los Españoles han ido cegando con tierra todo el sitio de la ciudad, y solo han dejado algunas acequias grandes, y otras menores que entran, y dan vuelta al pueblo; y con estas acequias tienen gran comodidad para el acarreo de todo cuanto han menester de leña, yerba, piedra, madera, frutos de la tierra, y todo lo demás. Cortés fabricó bergantines cuando conquistó á Méjico: despues pareció, que era mas seguro no usarlos; y así solo se sirven de canoas, de que hay grande abundancia. Tiene la laguna mucha pesca y caza, aunque no ví yo de ella pescado de precio: dicen valen los provechos de ella mas de trescientos mil ducados. Otra y otras lagunas hay tambien no lejos de allí, de donde se lleva harto pescado á Méjico. La provincia de Mechoacán se dice así, por ser tierra de mucho pescado: hay lagunas hermosas y grandes, abundantísimas de pescado, y es aquella tierra sana y fresca. Otros muchos lagos hay, que hacer mencion de todos, ni aun saberlos en particular, no es posible. Solo se advierta lo que en el libro precedente se notó, que debajo de la Tórrida hay mayor copia de lagos que en otra parte de el mundo. Con lo dicho, y otro poco que digamos de rios y fuentes, quedará acabado lo que se ofrece decir en esta materia.
CAPÍTULO XVII
De diversas fuentes y manantiales.
Como en otras partes del mundo, asi en las Indias hay gran diversidad de manantiales, fuentes, y rios; y algunos de propiedades extrañas. En Guancavelica de el Perú, donde están las minas de azogue, hay una fuente que mana agua caliente, y como va manando el agua se va convirtiendo en peña. De esta peña ó piedra tienen edificadas cuasi todas las casas de aquel pueblo. Es piedra blanda, y suave de cortar; y con hierro la cortan y labran con la facilidad que si fuese madera, y es liviana y durable. De esta agua, si beben hombres ó animales, mueren, porque se les congela en el vientre, y se hace piedra; y así han muerto algunos caballos. Como se va convirtiendo en piedra, el agua que va manando tapa el camino á la demás, y así es forzoso mudar la corriente, por lo cual mana por diversas partes, como va creciendo la peña. En la punta ó cabo de Santa Elena hay un manantial ó fuente de un betun, que en el Perú llaman Copey. Debe der á este modo lo que la Escritura refiere[135] de aquel valle silvestre, donde se hallaban pozos de betun. Aprovéchanse los marineros de aquella fuente ó pozo de Copey, para brear las jarcias y aparejos, porque les sirve como la pez y brea de España para aquel efecto. Viniendo navegando para la Nueva-España por la costa de el Perú, me mostró el Piloto la Isla, que llaman de lobos, donde nace otra fuente ó pozo del Copey, ó betun que he dicho, con que así mismo brean las jarcias. Y hay otra fuente ó manantial de alquitrán. Díjome el sobredicho Piloto, hombre excelente en su ministerio, que le habia acaecido navegando por allí algunas veces, estando tan metido á la mar, que no habia vista de tierra, saber por el olor del Copey donde se hallaba, tan cierto como si hubiera reconocido tierra: tanto es el olor que perpetuamente se esparce de aquel manantial. En los baños que llaman de el Inca hay un canal de agua, que sale hirviendo, y junto á él otro de agua tan fria como de nieve. Usaba el Inca templar la una con la otra como queria; y es de notar, que tan cerca uno de otro haya manantiales de tan contrarias cualidades. Otros innumerables hay, en especial en la provincia de los Charcas, en cuya agua no se puede sufrir tener la mano por espacio de una Ave Maria, como yo lo ví sobre apuesta. En el Cuzco tienen una heredad donde mana una fuente de sal, que así como va manando. se va volviendo sal; y es blanca y buena á maravilla, que si en otras partes fuera, no fuera poca riqueza; allí no lo es por la abundancia que hay de sal. Las aguas que corren en Guayaquil, que es en el Perú, cuasi debajo de la equinoccial, las tienen por saludables para el mal francés, y otros semejantes; y así van allí á cobrar salud de partes muy remotas: dicen ser la causa, que hay por aquella tierra infinita cosa de la raiz que llaman zarzaparrilla, cuya virtud y operacion es tan notoria, y que las aguas toman de aquella virtud, para sanar. Bilcanota es un cerro que, segun la opinion de la gente, está en el lugar mas alto de el Perú. Por lo alto está cubierto de nieve, y por partes todo negro como carbon. Salen de él dos manantiales á partes contrarias, que en breve rato se hacen arroyos grandes, y poco despues rios muy caudalosos; va el uno al Collao á la gran laguna de Titicaca; el otro va á los Andes, y es el que llaman Yucay, que juntándose con otros sale á la mar de el norte con excesiva corriente. Este manantial, cuando sale de la Peña Bilcanota que he dicho, es de la misma manera que agua de legía, la color cenicienta, y todo él vaheando un humo de cosa quemada, y así corre largo trecho, hasta que la multitud de aguas que entran en él, le apagan aquel fuego, y humo que saca de su principio. En la Nueva-España ví un manantial como de tinta algo azul, otro en el Perú de color rojo como de sangre, por donde le llaman el rio Bermejo.
NOTAS:
[135] Genes. 14. v. 10.