Joseph de Acosta.
PROEMIO DEL AUTOR
Del nuevo mundo é Indias Occidentales han escrito muchos Autores diversos libros y relaciones, en que dan noticia de las cosas nuevas y extrañas, que en aquellas partes se han descubierto, y de los hechos y sucesos de los Españoles que las han conquistado y poblado. Mas hasta ahora no he visto Autor, que trate de declarar las causas y razon de tales novedades y extrañezas de naturaleza, ni que haga discurso é inquisicion en esta parte: ni tampoco he encontrado libro, cuyo argumento sea los hechos é historia de los mismos Indios antiguos y naturales habitadores del nuevo orbe: A la verdad ambas cosas tienen dificultad no pequeña. La primera, por ser cosas de naturaleza, que salen de la Filosofía antiguamente recibida y platicada: como es ser la region que llaman Tórrida muy húmeda, y en partes muy templada: llover en ella cuando el Sol anda mas cerca, y otras cosas semejantes. Y los que han escrito de Indias Occidentales, no han hecho profesion de tanta Filosofía, ni aun los mas de ellos han hecho advertencia en tales cosas. La segunda, de tratar los hechos é historia propia de los Indios, requería mucho trato y muy intrínseco con los mismos Indios, del cual carecieron los mas que han escrito de Indias: ó por no saber su lengua, ó por no cuidar de saber sus antigüedades: así se contentaron con relatar algunas de sus cosas superficiales. Deseando, pues, yo tener alguna mas especial noticia de sus cosas, hice diligencia con hombres prácticos y muy versados en tales materias, y de sus pláticas y relaciones copiosas pude sacar lo que juzgué bastar para dar noticia de las costumbres y hechos de estas gentes. Y en lo natural de aquellas tierras y sus propiedades con la experiencia de muchos años, y con la diligencia de inquirir, discurrir y conferir con personas sábias y expertas: tambien me parece, que se me ofrecieron algunas advertencias que podrian servir y aprovechar á otros ingenios mejores, para buscar la verdad, ó pasar mas adelante, si les pareciese bien lo que aquí hallasen. Así que aunque el mundo nuevo ya no es nuevo, sino viejo, segun hay mucho dicho, y escrito de él, todavía me parece que en alguna manera se podrá tener esta Historia por nueva, por ser juntamente Historia, y en parte Filosofía, y por ser no solo de las obras de naturaleza, sino tambien de las del libre albedrío, que son los hechos y costumbres de hombres. Por donde me pareció darle nombre de Historia Natural y Moral de Indias, abrazando con este intento ambas cosas. En los dos primeros libros se trata, lo que toca al Cielo, temperamento y habitacion de aquel orbe: Los cuales libros yo habia primero escrito en latin, y ahora los he traducido usando mas de la licencia de Autor, que de la obligacion de intérprete, por acomodarme mejor á aquellos á quien se escribe en vulgar. En los otros dos libros siguientes se trata, lo que de elementos y mixtos naturales, que son metales, plantas y animales, parece notable en Indias. De los hombres y de sus hechos (quiero decir de los mismos Indios, de sus ritos, costumbres, gobierno, guerras, y sucesos) refieren los demás libros, lo que se ha podido averiguar, y parece digno de relacion. Cómo se hayan sabido los sucesos y hechos antiguos de Indios, no teniendo ellos escritura como nosotros, en la misma Historia se dirá, pues no es pequeña parte de sus habilidades, haber podido y sabido conservar sus antiguallas, sin usar ni tener letras algunas. El fin de este trabajo es, que por la noticia de las obras naturales el que Autor tan sabio de toda naturaleza ha hecho, se le dé alabanza y gloria al altísimo Dios, que es maravilloso en todas partes: Y por el conocimiento de las costumbres y cosas propias de los Indios, ellos sean ayudados á conseguir y permanecer en la gracia de la alta vocacion del Santo Evangelio, al cual se dignó en el fin de los siglos traer gente tan ciega, el que alumbra desde los montes altísimos de su eternidad. Además de eso podrá cada uno para sí sacar también algun fruto, pues por bajo que sea el sugeto, el hombre sabio saca para sí sabiduría; y de los mas viles y pequeños animalejos se puede tirar muy alta consideracion, y muy provechosa Filosofía. Solo resta advertir al lector, que los dos primeros libros de esta Historia ó discurso se escribieron estando en el Perú, y los otros cinco despues en Europa, habiendome ordenado la obediencia volver por acá. Y así los unos hablan de las cosas de Indias como de cosas presentes, y los otros como de cosas ausentes. Para que esta diversidad de hablar no ofenda, me pareció advertir aquí la causa.
ÍNDICE
DE LOS LIBROS Y CAPÍTULOS DE ESTE TOMO PRIMERO
| Libro primero. | ||
| Páginas | ||
| Capítulo I.—De la opinion que algunos Autorestuvieron que el Cielo no se extendia al Nuevo Mundo | [1] | |
| Cap. II.—Que el Cielo es redondo por todaspartes, y se mueve en torno de sí mismo | [6] | |
| Cap. III.—Que la Sagrada Escritura nos daá entender, que la tierra está en medio del Mundo | [12] | |
| Cap. IV.—En que se responde á lo que se alegade la Escritura contra la redondez del Cielo | [19] | |
| Cap. V.—De la hechura y gesto del Cielo del Nuevo-Mundo | [22] | |
| Cap. VI.—Que el Mundo hácia ambos polos tiene tierra y mar | [24] | |
| Cap. VII.—En que se reprueba la opinion de Lactancio, que dijo no haber Antípodas | [30] | |
| Cap. VIII.—Del motivo que tuvo San Agustin pera negar los Antípodas | [35] | |
| Cap. IX.—De la opinion que tuvo Aristóteles del Nuevo-Mundo; y qué es lo que le engañó para negarle | [39] | |
| Cap. X.—Que Plinio y los mas de los Antiguos sintieron lo mismo que Aristóteles | [47] | |
| Cap. XI.—Que se halla en los Antiguos alguna noticia de este Nuevo-Mundo | [50] | |
| Cap. XII.—Qué sintió Platon de esta India Occidental | [57] | |
| Cap. XIII.—Que algunos han creido, que en las Divinas Escrituras Ofir signifique este nuestro Perú | [59] | |
| Cap. XIV.—Qué significan en la Escritura Tarsis y Ofir | [63] | |
| Cap. XV.—De la profecía de Abdias, que algunos declaran de estas Indias | [68] | |
| Cap. XVI.—De qué modo pudieron venir á Indias los primeros hombres; y que no navegaron de propósito á estas partes | [72] | |
| Cap. XVII.—De la propiedad y virtud admirable de la piedra imán para navegar, y que los Antiguos no la conocieron | [80] | |
| Cap. XVIII.—En que se responde á los que sienten haberse navegado antiguamente el Océano como ahora | [85] | |
| Cap. XIX.—Que se puede pensar, que los primeros pobladores de Indias aportaron á ellas, echados de tormentas, y contra su voluntad | [87] | |
| Cap. XX.—Que con todo eso, es mas conforme á buena razon pensar que vinieron por tierra los primeros pobladores de Indias | [91] | |
| Cap. XXI.—En qué manera pasaron bestias y ganados á las tierras de Indias | [97] | |
| Cap. XXII.—Que no pasó el linage de Indios por la Isla Atlántida, como algunos imaginan | [102] | |
| Cap. XXIII.—Que es falsa la opinion de muchos que afirman venir los Indios de el linage de los Judíos | [106] | |
| Cap. XXIV.—Por qué razon no es puede averiguar bien el origen de los Indios | [110] | |
| Cap. XXV.—Qué es lo que los Indios suelen contar de su origen | [112] | |
| Libro segundo. | ||
| Capítulo I.—Qué se ha de trstar de la naturaleza de la equinoccial | [117] | |
| Cap. II.—Qué les movió á los Antiguos á teoer por cosa sin duda que la Tórrida era inhabitable | [118] | |
| Cap. III.—Que la Tórridazona es humedísima; y que en esto se engañaron los Antiguos | [121] | |
| Cap. IV.—Que fuera de los Trópicos es al revés que en la Tórrida, y así hay mas aguas cuando elSol se aparta mas | [124] | |
| Cap. V.—Que dentro de los Trópicos las aguas son en el estío ó tiempo de calor; y de la cuentadel verano é invierno | [127] | |
| Cap. VI.—Que la Tórrida tiene gran abundancia de aguas y pastos, por mas que Aristóteles lo niegue | [130] | |
| Cap. VII.—Trátase la razon, por qué el Sol fuera de los Trópicos, cuando mas dista, levanta aguas,y dentro de ellos al revés cuando está mas cerca | [135] | |
| Cap. VIII.—En qué manera se haya de entender lo que se dice de la Tórridazona | [141] | |
| Cap. IX.—Que la Tórrida no es en exceso caliente, sino moderadamente caliente | [143] | |
| Cap. X.—Que el calor de la Tórrida se templa con la muchedumbre de lluvias, y con la brevedadde los dias | [146] | |
| Cap. XI.—Que fuera de las dichas hay otras causas de ser la Tórrida templada, y especialmentela vecindad del mar Océano | [150] | |
| Cap. XII.—Que las tierras mas altas son mas frias, y qué sea la razon de esto | [153] | |
| Cap. XIII.—Que la principal causa de ser la Tórrida templada, son los vientos frescos | [157] | |
| Cap. XIV.—Que en la region de la equinoccial se vive vida muy apacible | [162] | |
| Libro tercero. | ||
| Cap. I.—Que la historia natural de las cosas de las Indias es apacible y deleitosa | [167] | |
| Cap. II.—De los vientos, y sus diferencias, y propiedades, y causas en general | [169] | |
| Cap. III.—De algunas propiedades de vientos que corren en el nuevo Orbe | [176] | |
| Cap. IV.—Que en la Tórridazona corren siempre brisas, y fuera de ella vendavales y brisas | [180] | |
| Cap. V.—De las diferencias de brisas y vendavales con los demás vientos | [186] | |
| Cap. VI.—Qué sea la causa de hallarse siempre viento de oriente en la Tórrida para navegar | [192] | |
| Cap. VII.—Por qué causa se hallan mas ordinarios vendavales saliendo de la Tórrida á mas altura | [198] | |
| Cap. VIII.—De las excepciones que se hallan en la regla ya dicha, y de los vientos y calmasque hay en mar y tierra | [200] | |
| Cap. IX.—De algunos efectos maravillosos de vientos en partes de Indias | [203] | |
| Cap. X.—Del Océano, que rodea las Indias, y de la mar del norte, y del sur | [212] | |
| Cap. XI.—Del Estrecho de Magallanes, como se pasó por la banda del sur | [217] | |
| Cap. XII.—Del Estrecho que algunos afirman haber en la Florida | [221] | |
| Cap. XIII.—De las propiedades del Estrecho de Magallanes | [223] | |
| Cap. XIV.—Del flujo y reflujo del mar Océano en Indias | [226] | |
| Cap. XV.—De diversos pescados, y modos de pescar de los Indios | [230] | |
| Cap. XVI.—De las lagunas y lagos que se hallan en Indias | [237] | |
| Cap XVII.—De diversas fuentes, y manantiales | [242] | |
| Cap. XVIII.—De Rios | [245] | |
| Cap. XIX.—De la cualidad de la tierra de Indias en general | [249] | |
| Cap. XX.—De las propiedades de la tierra del Perú | [255] | |
| Cap. XXI.—De las causas que dan de no llover en los llanos | [259] | |
| Cap. XXII.—De la propiedad de Nueva-España y Islas, y las demas tierras | [262] | |
| Cap. XXIII.—De la tierra que se ignora, y de la diversidad de un dia entero entreorientales y occidentales | [265] | |
| Cap. XXIV.—De los volcanes ó bocas de fuego | [270] | |
| Cap. XXV.—Qué sea la causa de durar tanto tiempo el fuego y humo de estos volcanes | [274] | |
| Cap. XXVI.—De los temblores de tierra | [277] | |
| Cap. XXVII.—Cómo se abrazan la tierra y la mar | [281] | |
| Libro cuarto. | ||
| Cap. I.—De tres géneros de mixtos que se han de tratar en esta historia | [285] | |
| Cap. II.—De la abundancia de metales que hay en las Indias occidentales | [288] | |
| Cap. III.—De la cualidad de la tierra donde se hallan metales; y que no se labrantodos en Indias; y de cómo usaban los Indios de los metales | [292] | |
| Cap. IV.—Del oro que se labra en Indias | [296] | |
| Cap. V.—De la plata de Indias | [302] | |
| Cap. VI.—Del Cerro de Potosí y de su descubrimiento | [306] | |
| Cap. VII.—De la riqueza que se ha sacado, y cada dia se va sacando de el cerro de Potosí | [312] | |
| Cap. VIII.—Del modo de labrar las minas de Potosí | [318] | |
| Cap. IX.—Cómo se beneficia el metal de plata | [324] | |
| Cap. X.—De las propiedades maravillosas del azogue | [327] | |
| Cap. XI.—Donde se halla el Azogue, y cómo se descubrieron sus minas riquísimas en Guancavelíca | [332] | |
| Cap. XII.—De el modo y arte que se saca el Azogue, y se beneficia con él la plata | [337] | |
| Cap. XIII.—De los ingenios para moler metales, y del ensaye de la plata | [343] | |
| Cap. XIV.—De las esmeraldas | [347] | |
| Cap. XV.—De las perlas | [351] | |
| Cap. XVI.—Del pan de Indias y del maíz | [354] | |
| Cap. XVII.—De las yucas, cazabe, papas, chuño y arroz | [359] | |
| Cap. XVIII.—De diversas raíces que se dan en Indias | [363] | |
| Cap. XIX.—De diversos géneros de verduras y legumbres: y de los que llaman pepinos,piñas, frutilla de Chile y ciruelas | [365] | |
| Cap. XX.—Del aji ó pimienta de las Indias | [370] | |
| Cap. XXI.—Del plátano | [373] | |
| Cap. XXII.—Del cacao y de la coca | [378] | |
| Cap. XXIII.—Del maguey, del tunal, de la grana, del añil y algodon | [382] | |
| Cap. XXIV.—De los mameyes, guayavos y paltos | [386] | |
| Cap. XXV.—Del chicozapote, de las anonas y de los capolíes | [388] | |
| Cap. XXVI.—De diversos géneros de frutales; y de los cocos, almendras de Andes y almendras de Chachapoyas | [390] | |
| Cap. XXVII.—De diversas flores, y de algunos árboles que solamente dan flores;y como los Indios los usan | [394] | |
| Cap. XXVIII.—Del bálsamo | [397] | |
| Cap. XXIX.—Del liquidambar, y otros aceites, gomas y drogas, que se traen de Indias | [401] | |
| Cap. XXX.—De las grandes arboledas de Indias, y de los cedros, ceyvas y otros árboles grandes | [405] | |
| Cap. XXXI.—De las plantas y frutales que se han llevado de España á las Indias | [410] | |
| Cap. XXXII.—De las uvas, viñas, olivas, moreras y cañas de azucar | [413] | |
| Cap. XXXIII.—De los ganados ovejuno y vacuno | [417] | |
| Cap. XXXIV.—De algunos animales de Europa que hallaron los Españoles en Indias,y cómo hayan pasado | [421] | |
| Cap. XXXV.—De las aves que hay de acá, y cómo pasaron á Indias | [425] | |
| Cap. XXXVI.—Cómo sea posible haber en Indias animales, que no hay en otra parte del mundo | [428] | |
| Cap. XXXVII.—De las aves propias de Indias | [431] | |
| Cap. XXXVIII.—De los animales de monte | [435] | |
| Cap. XXXIX.—De los micos ó monos de Indias | [439] | |
| Cap. XL.—De las vicuñas y tarugas dei Perú | [441] | |
| Cap. XLI.—De los pacos, guanacos y carneros del Perú | [445] | |
| Cap. XLII.—De las piedras bezaares | [450] | |
| TABLA de las cosas mas principales que se contienen en este tomo primero | [455] | |
LIBRO PRIMERO
DE LA
HISTORIA NATURAL Y MORAL DE LAS INDIAS
CAPÍTULO PRIMERO
De la opinión que algunos autores tuvieron, que el Cielo no se extendía al nuevo mundo.
Estuvieron tan lejos los antiguos de pensar que hubiese gentes en este nuevo mundo, que muchos de ellos no quisieron creer que había tierra de esta parte; y lo que es más de maravillar, no faltó quien también negase haber acá este Cielo que vemos. Porque aunque es verdad que los más y los mejores de los Filósofos sintieron, que el Cielo era todo redondo, como en efecto lo es, y que así rodeaba por todas partes la tierra, y la encerraba en sí; con todo eso, algunos, y no pocos, ni de los de menos autoridad entre los sagrados Doctores, tuvieron diferente opinión, imaginando la fábrica de este mundo á manera de una casa, en la cual el techo que la cubre, solo la rodea por lo alto, y no la cerca por todas partes; dando por razón de esto, que de otra suerte estuviera la tierra en medio colgada del aire, que parece cosa ajena de toda razón. Y también que en todos los edificios vemos que el cimiento está de una parte, y el techo de otra contraria; y así, conforme á buena consideración, en este gran edificio del mundo, todo el Cielo estará á una parte encima, y toda la tierra á otra diferente debajo. El glorioso Crisóstomo, como quien se había más ocupado en el estudio de las letras sagradas, que no en el de las ciencias humanas[1], muestra ser de esta opinión, haciendo donaire en sus Comentarios sobre la Epístola ad Hebreos, de los que afirman, que es el Cielo todo redondo; y parécele que la divina Escritura[2] quiere dar á entender otra cosa, llamando al Cielo tabernáculo y tienda, ó toldo que puso Dios. Y aún pasa allí el Santo[3] más adelante en decir, que no es el Cielo el que se mueve y anda, sino que el Sol y la Luna y las estrellas son las que se mueven en el Cielo, en la manera que los pájaros se mueven por el aire; y no como los Filósofos piensan, que se revuelven con el mismo Cielo, como los rayos con su rueda. Van con este parecer de Crisóstomo Theodoreto, Autor grave, y Theofilacto[4], como suele casi en todo. Y Lactancio Firmiano[5], antes de todos los dichos, sintiendo lo mismo, no se acaba de reir y burlar de la opinión de los Peripatéticos y Académicos que dan al Cielo figura redonda, y ponen la tierra en medio del mundo, porque le parece cosa de risa que esté la tierra colgada del aire, como está tocado. Por donde viene á conformarse más con el parecer de Epicúro, que dijo no haber otra cosa de la otra parte de la tierra, sino un caos y abismo infinito. Y aun parece tirar algo á esto lo que dice San Gerónimo[6], escribiendo sobre la Epístola á los Efesios, por estas palabras: El Filósofo natural pasa con su consideración lo alto del Cielo; y de la otra parte del profundo de la tierra y abismos halla un inmenso vacío. De Procopio refieren[7] (aunque yo no lo he visto) que afirma sobre el libro del Génesis, que la opinión de Aristóteles cerca de la figura y movimiento circular del Cielo, es contraria y repugnante á la divina Escritura. Pero que sientan y digan los dichos Autores cosas como éstas, no hay que maravillarnos; pues es notorio, que no se cuidaron tanto de las ciencias y demostraciones de Filosofía, atendiendo á otros estudios más importantes. Lo que parece más de maravillar es, que siendo San Agustín tan aventajado en todas las ciencias naturales, y que en la Astrología y en la Física supo tanto; con todo eso se queda siempre dudoso, y sin determinarse en si el Cielo rodea la tierra de todas partes, ó no. Qué se me dá á mí, dice él[8], que pensemos que el cielo, como una bola, encierre en sí la tierra de todas partes, estando ella en medio del mundo, como en el fiel, ó que digamos que no es así, sino que cubre el Cielo á la tierra por una parte solamente, como un plato grande que está encima. En el propio lugar donde dice lo referido, da á entender, y aún lo dice claro, que no hay demostración, sino solo conjeturas, para afirmar que el Cielo es de figura redonda. Y allí y en otras partes[9] tiene por cosa dudosa el movimiento circular de los Cielos. No se ha de ofender nadie, ni tener en menos los Santos Doctores de la Iglesia, si en algún punto de Filosofía y ciencias naturales sienten diferentemente de lo que está más recibido y aprobado por buena Filosofía; pues todo su estudio fué conocer, y servir y predicar al Criador, y en esto tuvieron grande excelencia. Y como empleados del todo en ésto, que es lo que importa, no es mucho que en el estudio y conocimiento de las criaturas, no hayan todas veces por entero acertado. Harto más ciertamente son de reprehender los Sábios de este siglo, y Filósofos vanos, que conociendo y alcanzando el sér y orden de estas criaturas, el curso y movimiento de los Cielos, no llegaron los desventurados á conocer al Criador y Hacedor de todo esto; y ocupándose todos en estas hechuras, y obras de tanto primor, no subieron con el pensamiento á descubrir al Autor soberano, como la divina Sabiduría lo advierte[10]; ó ya que conocieron al Criador y Señor de todo[11], no le sirvieron, y glorificaron como debían, desvanecidos por sus invenciones, cosa que tan justamente les arguye y acusa el Apóstol.