Por mandado del Rey nuestro Señor,
Juan Vazquez
APROBACION
E visto esta Historia Natural y Moral de las Indias, que escribe el Padre Ioseph Acosta de la Compañia de Jesus, y en lo que toca á la doctrina de la Fé, es católica, y en lo demas digna de las muchas letras y prudencia del Autor, y de que todos la lean, para que alaben á Dios, que tan maravilloso es en sus obras. En San Phelipe de Madrid á cuatro de Mayo, de 1589.
Fray Luis de Leon.
A LA SERENISIMA INFANTA
Doña Isabél Clara Eugenia de Austria.
SEÑORA.
Habiendome la Magestad del Rey, nuestro Señor, dado licencia de ofrecer á V. A. esta pequeña obra, intitulada: Historia natural y moral de las Indias, no se me podrá atribuir á falta de consideracion, querer ocupar el tiempo, que en cosas de importancia V. A. tan santamente gasta, divirtiendola á materias, que por tocar en Filosofía son algo obscuras, y por ser de gentes bárbaras no parecen á propósito. Mas porque el conocimiento y especulacion de cosas naturales, mayormente si son notables y raras, causa natural gusto y deleite en entendimientos delicados, y la noticia de costumbres y hechos extraños tambien con su novedad aplace, tengo para mí, que para V. A. podrá servir de un honesto y útil entretenimiento, darle ocasion de considerar en obras que el Altísimo ha fabricado en la máquina de este Mundo, especialmente en aquellas partes que llamamos Indias, que por ser nuevas tierras, dan mas que considerar, y por ser de nuevos vasallos, que el Sumo Dios dió á la Corona de España, no es del todo ageno, ni extraño su conocimiento. Mi deseo es, que V. A. algunos ratos de tiempo se entretenga con esta lectura, que por eso va en vulgar; y si no me engaño, no es para entendimientos vulgares, y podrá ser, que como en otras cosas, así en ésta, mostrando gusto V. A. sea favorecida esta obrilla, para que por tal medio tambien el Rey, nuestro Señor, huelgue de entretener alguna vez el tiempo con la relacion y consideracion de cosa y gentes que á su Real Corona tanto tocan, á cuya Magestad dediqué otro libro, que de la predicacion Evangélica de aquellas Indias compuse en latin. Y todo ello deseo que sirva para que con la noticia de lo que Dios nuestro Señor repartió, y depositó de sus tesoros en aquellos Reinos, sean las gentes de ellos mas ayudadas y favorecidas de estas de acá, á quien su divina y alta Providencia las tiene encomendadas, Suplico á V. A. que si en algunas partes esta obrilla no pareciere tan apacible, no deje de pasar los ojos por las demás, que podrá ser, que unas ú otras sean de gusto, y siendolo, no podrán dejar de ser de provecho, y muy grande, pues este favor será en bien de gentes y tierras tan necesitadas de él. Dios nuestro Señor guarde y prospere á V. A. muchos años, como sus siervos cotidiana y afectuosamente lo suplicamos á su Divina Magestad. Amen. En Sevilla primero de Marzo de mil quinientos y noventa años.