Y con todo esso no le falta sýlaba. Assí, pues, todo su mayor empeño y todo su conato le ponia en enseñar á sus muchachos puntualmente todo aquello, que en materia de Poesía debieran ignorar, ó saberlo únicamente para abominarlo, ó para hacer de ello una solemníssima burla, como la hacen quantos hombres de pelo en pecho merecen hacerse la barba en el Parnasso. Por mal de sus pecados havia caído en sus manos cierta obra de un Escritor de este Siglo, intitulada: de Poesia Germanorum symbolica, de la Poesía symbólica de los Alemanes; en la qual se trata y se celebra la prodigiosa variedad de tantas especies de versos Leoninos, Alexandrinos, Acrósticos, Chronológicos, Geroglíficos, Cancrinos, Pyramidales, Laberýnthicos, Cruciformes, y otras mil varatijas, como ha inventado aquella Nacion, por otra parte docta, ingeniosa, y sesuda, pero en este particular, de un gusto tan extravagante, que ha dado mucho que admirar, y no poco que reír á las demas Naciones, aunque muy rara será aquella, á quien no la haya pegado este contagio; bien assí como el de las viruelas, que por lo comun solo se pegan á los niños, y á los muchachos de poca edad, de la misma manera esta ridiculíssima epidemia, por lo regular, solo cunde en Poetillas rapaces, que aún no tienen uso de razon poética; y, si tal vez inficiona á algun adulto, es mal incurable, ó punto ménos que desesperado.
18. A todas las demas castas de versos preferia Zancas-largas los que son de la peor casta de todos, esto es, los Leoninos ó aconsonantados, que fueron, en opinion muy probable, los que introduxeron en el mundo Poético la perversa secta de las rimas, ó de los consonantes, que con su cola de dragon arrastró tras de sí la tercera parte de las estrellas; quiero decir, que ha sido la perdicion de tantos nobles ingenios, los quales huvieran enriquecido á la posteridad con mil divinidades, y por estos malditos de consonantes (Dios me lo perdone), felizmente ignorados de toda la antigüedad, la dexaron un thesoro inagotable de pobrezas, de impropriedades, y de ripios insufribles. Encaprichado nuestro Dómine en su mal aconsejada opinion, juraba por los Dioses immortales, que toda la Ilíada de Homero, toda la Eneida de Virgilio, y toda la Pharsalia de Lucano, no valian aquel solo dísticho, con que Mureto hizo burla de Gambarra, Poeta Antuerpiense, salva empero la suciedad, la hediondez, y el mal olor, que esso no era de quenta de la Poesía.
Credite, vestratum merdosa volumina vatum
Non sunt nostrates tergere digna nates.
19. Por fin y por postre, los instruía en la que él llamaba divina ciencia de los Equívocos y de los Anagrammas; y de esta última con especialidad estaba furiosamente enamorado. «Un Anagramma perfecto, decia, es arte de artes, ciencia de ciencias, delicadeza de delicadezas, elevacion de elevaciones, en una palabra, es el Lydius lapis, ó la piedra de toque de los ingenios castizos, de ley, y de quilates. Donde hay en el mundo cosa, v. gr. como llamar bolo al lobo, y lobo al bolo, como decir pace al Gato, y zape al Buey, quando está paciendo? Pues qué? si en una oracion perfecta se dissimula no ménos que un nombre, y un par de apellidos, sin faltar ni sobrar sýlaba ni letra, como, por exemplo, el bello disfraz, con que el Autor de cierto escrito moderno ocultó, y salió en público con su nombre y aledaños, diciendo en el fróntis de la obra: Homo impugnat lites, y concluyéndola con un pinguet olim, que vale un Potosí, por quanto es perfectíssimo anagramma de sus dos apellidos, y una y otra oracion tienen unos significados propíssimos, y que se pierden de vista. Anagrammas hay imperfectos, que con ser assí que lo son, son de un valor inestimable, y en su misma imperfeccion tienen mas gracia, que toda la que se pondera en las insulseces de Owen y de Marcial. Por exemplo: el que hizo un Anagramma del apellido Osma, y dixo Asno, y sobra una pierna,[22] no merecia por este solo dicho, que le erigiessen una estatua en el Capitolio de Minerva? Y mereceria ménos el otro, que, haviendo encontrado en el nombre y apellido de cierto Obispo este anagramma: Tú serás Cardenal, pero sobraban dos ll, que no podia acomodar, añadió: Y sobran dos ll, para látigos de la posta, que ha de traher la noticia? Desengañémonos, que esto de los Anagrammas es cosa divina, digan lo que dixeren media docena de bufones, que los tienen por juego de niños, y que nos quieren decir, que aquello de Marcial: Turpe est difficiles habere nugas, et stultus labor est ineptiarum, está bien aplicado á los Anagrammatistas. Y ménos fuerza me hace la otra sátyra del indigesto Adrian de Valois, que, porque él no sabia, qual era su Anagramma derecho, cantó este bello epiphónema á deum de dere.
Citharœdus esse qui nequit, sit Aulœdus:
Anagrammatista, qui Poeta non sperat.
Vítor! y denle un confite por la gracia. Pues yo le digo, que el que no supiere hacer Anagrammas, no espere ser Poeta en los dias de su vida; y el que los hiciere buenos, tiene ya andado mas de la mitad del camino, para ser un Poetazo de á folio; porque, si la Poesía no es mas, que un noble trastornamiento de las palabras, los Anagrammas no son otra cosa, que un bello trastornamiento de las letras. Y váyase muy enhoramala el otro Colletet, ó Coletillo, que dixo con bien poco temor de Dios:
Esso de hacer Anagrammas,
Y andar trastornando letras,