5. «Título y assunto: Ciencia de la ignorancia, en la sabia ignorancia de la Ciencia.» — «Tenga usted, Padre Predicador, le interrumpió luego Fray Gerundio: no diga mas, que solo esso me encanta. Essos retruecanillos, esse palotéo de voces, y esse triquitraque de palabras, con que usted propone casi todos los assuntos de sus Sermones, es cosa, que me embelesa: Ciencia de la ignorancia, en la sabia ignorancia de la Ciencia! Vaya, que no hay mas que decir. A la verdad, yo no entiendo bien lo que quiere significar; pero lo que me suena, me suena, signifique lo que significare, ello es una gran cosa.» — «No quiere decir mas, replicó el Predicador, que lo que dice San Pablo, que la Ciencia de los Santos es la verdadera sabiduría, y que la sabiduría de este mundo es verdadera ignorancia y estulticia.»
6. — «Con que esso, y no mas quiere decir?» — «Sí.» — «Pero, válgame Dios! quien lo adivinaria? Otro, que no fuera V. Paternidad, diria sencillamente: San Benito supo lo que le convenia saber, é ignoró lo que no importaba ignorar; y de essa manera, aunque lo entenderian todos, pero tambien qualquiera gañan sabria decirlo. Mas esso de proponer una cosa tan comun con el ayrecillo especial, con que la propone V. Paternidad, en el mundo hay quien lo haga con tanta gracia. Y si no, dígalo aquel otro assunto del Sermon, que V. Paternidad predicó al Capítulo dos meses ha, en el dia de las Elecciones particulares: Eleccion de la rectitud, para la rectitud de la Eleccion. Primero que se me olvide el tal assunto, me he de olvidar yo de como me llamo. Pero, ya que hablamos de él, no me explicará V. Paternidad el concepto? porque, á decir la verdad, no le penetré muy bien. A mí, lo que se me ofreció, que querria decir, era que, para que la eleccion fuesse recta, era preciso, que fuesse recta la eleccion; mas esto, claro está, que no lo querria decir V. Paternidad, porque seria una verdad de Pero-Grullo.»
7. — «Calla, simplon, le respondió al punto Fray Blas; pues claro está, que no quise decir otra cosa; y ahí estuvo el chiste, en decir una pero-grullada, de manera que parecia una cosa del otro mundo. Si te acordaras del modo tan claro, tan perspicuo, tan brillante, con que entablé essa proposicion, para introducirme en el discurso, verias mas claro, que el Sol de mediodía, lo que yo quise decir.» — «Como soy Christiano, que ya no me acuerdo (replicó Fr. Gerundio), aunque tengo el Sermon en la Celda, porque al punto le trasladé, como sabe V. Paternidad.» — «Pues yo te lo traheré á la memoria, que bien en ella lo tengo.»
8. — «Concluída la Salutacion, que esse fué vino de otra cuba, dí principio al Sermon con este apóstrophe al Sacramento, que estaba patente: Amorosamente Sabio os ofreceis (Soberano Sacramentado Monarca), Maestro y Director de este Capítulo. Nota de passo la oportunidad de llamar Presidente del Capítulo al Sacramento, y díme si esto se ofrece á qualquiera? Añadí despues: Para la mas acertada rectitud de las Elecciones, ofrece esse Augusto Sacramento vitales luces á los Electores Prelados. Prueba perentoria y terminante: Ego sum panis vitæ. Nota lo de panis vitæ, para las luces vitales. Mas por quanto los Electores eran muchos, y cada uno tenia su vida, buena ó mala, como Dios sabe (que á nosotros no nos toca indagar vidas agenas), y el texto solo hablaba de una vida, vitæ, era menester uno, que hablasse de muchas. Halléle, á pedir de boca, en el Syriaco, que lee: Panis vitarum. Ya tenemos al Sacramento Pan de muchas vidas: pero, por quanto estas vidas podian ser de Choristas, de Sacristanes, de Refitoleros, y de otros muchos Frayles, que no tenian voto en Capítulo, y yo havia menester precisamente un Sacramento, que fuesse pan de las vidas de los Padres Capitulares y Electores; aquí estuvo mi felicidad y mi discurso. Halléle, como lo podia desear, en Zacharías, en Tyrino, en Menochio, y en Lyra; porque el primero llama al Sacramento Frumentum Electorum; el segundo Panem Electorum; el tercero Frumentum Electorum; y el quarto, Frumentum Electorum est Corpus Christi consecratum pane frumenti.»
9. — «Digo, que V. Paternidad es demonio, ó que tiene familiar (le interrumpió Fray Gerundio, sin poderse contener). Donde diantres fué á encontrar unos textos tan á pelo, tan al intento, y que hablan de pan de Electores, con tanta claridad, que los entenderá el mas zafio Batueco, de los que van á vender miel á la Villa de Bezar? Ahora me acuerdo, que, especialmente quando oí essos textos en el Sermon, me quedé como atorrollado. Es verdad, que, hablando despues acerca de ellos con un Padre Maestro de la Casa, que me quiere mucho, me dexó un poco confuso; porque me dixo claritamente, que todos ellos, en el sentido en que V. Paternidad los entendió, havian sido unos grandíssimos disparates, delatables á la Inquisicion; que assí el Texto como los Intérpretes solo querian decir, que el Pan del Sacramento, ó que el Sacramento era Pan de los Escogidos, que esso, y no otra cosa significaba Electorum; que aplicarlo á los Electores, puramente por el sonido material de la palabra, era un abuso intolerable de la Sagrada Escritura, condenado por el Concilio Tridentino, por los Papas, y por la Inquisicion; que esta havia castigado en Roma á un Predicador, porque en las Honras del Cardenal Cibo havia dicho, que la Carne de Christo en el Sacramento era verdaderamente la carne del Cardenal, probándolo con aquel texto: Caro mea vere est cibus, el qual le havia querido entender aquel loco (assí le llamó el Padre Maestro), ni mas ni ménos, como V. Paternidad havia querido entender el Frumentum Electorum; que, si se permitiera la licencia de usar, ó de abusar de la Sagrada Escritura con essa materialidad, no havria heregía, disparate, torpeza, ni suciedad, que no se pudiesse probar con ella: y de aquí fué ensartando tantas cosas, que me metieron en mucha confusion, y no sé como tuve paciencia para oírlas.»
10. — «Y tú hiciste caso de ellas?» — «No, Padre Predicador, qué caso havia de hacer, si estaba conociendo palpablemente, que todo era embidia; porque el tal Padre Maestro es un hombre indigesto, que no sabe mas, que sus Ergos, su Theología, su Biblia, sus Concilios, sus Santos Padres, y servitor. En sacándole de ahí, no sabe una palabra: ni él ha leído jamas el Theatro de los Dioses, ni á Rabisio Textor, ni á Aulo Gelio, ni á Natal Cómite, ni á Alexandro de Alexandro, ni á Plinio, ni á Picinelo: con que, ya se ve, qué obligacion tiene el pobre á entender de Sermones, ni á saber, como se han de traher, ó como no se han de traher los textos de la Sagrada Escritura? Y, como por otra parte es un triste pelon, que anda con la hortera para tomar una jicarilla, y ve, gracias á Dios, la Celda de V. Paternidad tan abastecida de todo, se pudre á todo podrir, y de aquí proviene, que todo quanto hace V. Paternidad le da en rostro.» — «Dame un abrazo (le dixo al oír esto el Padre Fray Blas), que tú has de ser la honra de la Orden; toma essos quatro bollos de chocolate, para que te remedies en mi ausencia, y vamos adelante con el Sermon Capitular.»
11. — «Otro dia hablarémos de esse Sermon (dixo Fray Gerundio), que ahora, como está V. Paternidad para irse mañana, temo, que no nos ha de quedar tiempo para leer el de San Benito, aunque no sea mas que la Salutacion, y yo estoy rabiando por oírla, porque solo el pensamiento de Ciencia de la ignorancia, en la sabia ignorancia de la Ciencia, me ha excitado una curiosidad, que es un horror.» — «Tienes razon (respondió Fray Blas), y vamos á ella: aquí está el cartapacio sobre la mesa. Ten presente, que estamos en Primavera, que es Pasqua de flores, y que la Hermita del Santo está en el campo, y oye.»
12. «Al celebrado Dios del Regocijo consagraba la Grecia, Esparta, y Thesalia, festivos, solemnes cultos el dia 27 de Marzo: Thessali huic Deo Risui quotannis rem divinam in summa lætitia faciebant, dice Rabisio Textor. Texian verdes guirnaldas, esmaltadas de matizadas flores, ofreciendo una Primavera de gozo al obsequiado Dios del Regocijo:
Vernis intexens floribus arva
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