... Nam quæ non fecimus ipsi,
Vix ea recta voco.
Y tú, prosigue predicando como has comenzado; que, si continúas assí, llegarás sin duda á ser la honra de tu Patria, el crédito de la Orden, el Oráculo de los Pueblos, y, en fin, el hombre del mundo.»
30. No se puede ponderar el aplauso, con que fué recibida de toda aquella juvenil mosquetería la harenga del Colegialillo barbiponiente y bullicioso. Despues de haverle vitoreado casi tanto, como los Cofrades de la Cruz havian vitoreado la Plática de Disciplinantes, repitieron los plácemes y las enhorabuenas á Fray Gerundio, aun con mayor algazara que ántes, exhortándole todos á que siguiesse el milagroso rumbo de predicar, á que havia dado tan dichoso principio, y pidiéndole los mas, que les diesse el papel de la Plática, para sacar muchos traslados. Con esto, no solo respiró nuestro abochornado Fray Gerundio, sino que se esponjó, se empabonó, se encaramó, se llenó de vanidad, y quedó tan persuadido á que el modo de predicar era aquel, y á que qualquiera otro modo era una pobretería, que ya no le sacarian de su error Frayles Descalzos. Pero lo que le acabó de rematar fué un Soneto, en elogio suyo, que salió el dia siguiente, y decia assí:
AL INCOMPARABLE
FRAY GERUNDIO ZOTES,
alias, de Campazas.
SONETO.
No hay otro Fr. Gerundio, ni le ha havido;
Hará immortal el nombre de Campazas;