Y con instancia estoy pariendo el Númen.»
12. «Desafío á todos los ingenios del mundo, exceptuando únicamente el del Autor, á que en tan pocos renglones pongan en pié tanta multitud de disparates ni de cosas tan inconnexas, tan absurdas y tan alocadas. Lo de Santíssimo Altar de los Concilios, ya sé á lo que alude: hace alusion á no sé qué Papa del Orden de Predicadores, que, estando para celebrar missa á presencia de los Padres de un Concilio, mandó le pusiessen por ara un libro de Santo Thomas. Passe la noticia, por mas que la contradigan muchos; que yo no hallo repugnancia en creerla, ni encuentro dissonancia en que un Papa quisiesse distinguir con este singularíssimo honor las obras de un Santo Thomas tan beneméritas de la universal Iglesia. Pero, qué nos querrá dar á entender el Decimista con decir, que Santo Thomas es throno del pudor veterano? Si se havrá excitado otra disputa sobre el pudor veterano y el pudor moderno, como la que en años passados divirtió por algunos dias á la Corte sobre los Oradores á la moderna y á la veterana? No haria mal el Decimista en explicarnos qual era el pudor veterano, para ver si nos convenia trocar el moderno por él.»
13. «Aquello de contra la fuerza del terno Averno (terni contra vim Averni) es un descubrimiento terrible. Hasta aquí creímos que no havia mas que un infierno, esto es, un único seno de los precitos y de los condenados; y lo mas á que se adelantaba la consideracion, segun el pensamiento de San Agustin, era á que para los Christianos parece que debiera haver dos. El Decimista por la cuenta ha descubierto otro tercero, ó un terno de infiernos horroroso:
Pues que vencia allá el pudor veterano
La fuerza superior del terno Averno.»
14. «Pero, lo que no se puede negar es que el pensamiento del quarto pié, Verni solis gaudes dono, (que gozas del don del sol de Verano) es un pensamiento verdaderamente alto y profundo. No dixo que Santo Thomas gozaba del don del sol del invierno, del de la primavera, ni del del otoño; sí del del verano, del del estío, y verosímilmente del mismo de la Canícula. Y esto por qué? Porque mereció vestir el religiosíssimo hábito del grande Patriarcha Santo Domingo; y todos sabemos que este Santo, aún ántes de nacer, fué mysteriosamente prenunciado á su Madre, quando soñó que trahia en su vientre un perro con una hacha encendida en la boca: figura la mas cabal de la Canícula, la qual por ahora siempre es en el rigor del verano, que, andando el tiempo, no sabemos por quando caerá. Pues, sin duda que esso quiso decir el Poeta, quando afirmó que Santo Thomas gozaba del don del sol de Verano; pero, si quiso decir otra cosa, agradézcame la buena voluntad.»
15. — «Gana tiene vuestra Merced de perder tiempo, interrumpió el Maestro Prudencio, en ir interpretando, ni mucho ménos glosando, los disparates de las décimas. Hemos menester hacernos cargo de que el Poeta era un pobre simple, que solo tiró á ajustar sus ecos, saliessen como saliessen, sin consequencia para lo demas. A no ser esto assí, quien le havia de tolerar que llamasse á Santo Thomas dardo de humor nocivo (Telo humoris nocivo), festivo Dios del Cielo (Numini Cœli festivo), y capillita para orar en el verano (æstivo orandi Sacello)?» — «A fé que tiene vuestra Reverendíssima razon, dixo el Beneficiado, y no gastemos mas prosa con este innocente. Mas, porque no se quexen estas segundas décimas de que no las saludo yo con otra de mi invencion, como á las primeras, allá van essos diez piés en busca del Autor, que debiera andar en quatro:
| Salvages en la Ca | nada, |
| Nada teneis que bus | car, |
| Cár... los quinto, ni aún el | Zar, |
| Porque mas acá hay po | sada: |
| Sada fué mi cama | rada, |
| Rada toma chocol | ate, |
| Ate Roque el cordel | late, |
| Late un oculto myste | rio, |
| Ríome del Magisterio, | |
| Y cátate otro disparate.» | |
16. Como durante la glosa de las quatro décimas no dexaron hacer baza á nuestro Fray Gerundio, guardó un profundo silencio; pero no se le dió mucho, porque á él no le havian parecido tan mal las décimas como al Beneficiado y al Padre Maestro; ántes bien hallaba en los écos una gracia sin igual, que casi casi le encantaba; y, si salia á defenderlas, bien conocia que no havia de sacar buen partido; si se ponia de parte de los que se burlaban de ellas, iria contra su propria conciencia. Con que, todo bien considerado, se alegró de que no le dexassen hablar. Solo suplicó al Padre Maestro, que le permitiesse sacar una copia de aquellos papeles, para reservarlos entre los mas curiosos, lo que sin dificultad le concedió, pareciéndole que, despues de la merecida zurra que havian llevado, no le passaria por la imaginacion conservarlos para otra cosa que para diversion y para risa, y no para modelo.
17. Con esto levantó la visita el Beneficiado, á quien salieron á despedir el Maestro Prudencio y Fray Gerundio. En el camino, y como de passo, dixo el Padre Maestro al Beneficiado: «Por aquí se conoce, con quanta justificacion está mandado por diferentes autos acordados del Consejo y por otras varias reales órdenes, que ningun Impressor pueda imprimir libro, memorial ú otro algun papel suelto de qualquier calidad y tamaño, aunque sea de pocos renglones, sin que le conste y tenga licencia para ello del Consejo ó del Señor Juez privativo y Superintendente general de imprentas, pena de dos mil ducados y seis años de destierro. Es justíssima esta providencia, por mas que parezca demasiadamente rígida, y, si se observara con el debido rigor, no se imprimirian carteles necios, décimas locas ni folletos indignos, que, todo bien reflexionado, no tanto nos divierten quanto nos afrentan. Hoy se cela esto de los libros y de las imprentas con mayor severidad que nunca, y, aunque algunos se quexen de la nimiedad, ménos inconveniente hay en este extremo que en el contrario, y mas quando enseña la experiencia, que ni aún todo este rigor alcanza para librarnos del todo de estas monstruosidades. Ojalá que con el mismo se celaran las dedicatorias de las conclusiones, en las quales hay tanta bazofia y tanto desatino, que alguna vez he estado tentado á hacer una coleccion de las mas ridículas, y solo me ha detenido la consideracion de que las Naciones no nos tengan á todos por bárbaros, siendo assí que somos tantos á llorar la intrépida ignorancia de los que dan motivo para esto.» A tal punto llegaron á la portería, y el Beneficiado se fué á su casa, y cada uno de los dos Religiosos á su celda.