ÍNDICE.
| LIBRO QUARTO. | |
| Pág. | |
|---|---|
| [Cap. I]. Donde se pondrá lo que irá saliendo y verá el curioso Letor. | [1] |
| [Cap. II]. Lee Fray Gerundio un Papel acerca del stilo, y queda aturrullado. | [9] |
| [Cap. III]. Predica Fray Gerundio en su Lugar, y atúrdese la gente. | [23] |
| [Cap. IV]. Expónense á la admiracion algunas cláusulas del Sermon de Fray Gerundio. | [35] |
| [Cap. V]. Dase cuenta de lo que passó en la mesa de Anton Zotes. | [46] |
| [Cap. VI]. De la Conversacion no ménos útil que graciosa, que se tuvo sobre comida. | [57] |
| [Cap. VII]. Levántase de la siesta el Magistral, y prosigue la conversacion del Capítulo antecedente, con todo lo demas que irá saliendo. | [67] |
| [Cap. VIII]. Corta el hilo y la cólera al Magistral un Huésped no esperado, pieza muy divertida, que á tal punto se apeó en casa de Anton Zotes. | [78] |
| [Cap. IX]. Donde se cuenta el maravilloso fruto que hizo el sermon del Magistral en el ánimo de Fray Gerundio. | [91] |
| LIBRO QUINTO. | |
| [Cap. I]. Encárganle un sermon de honras, y no le escupe; con todo lo demas que iremos diciendo. | [105] |
| [Cap. II]. Pide Fray Gerundio á su amigo Fray Blas una instruccion para disponer el sermon de honras, y este se la da divina. | [113] |
| [Cap. III]. Interrumpe la conversacion un huésped inopinado, que se aparece de repente; vuelven á atar el hilo, con todo lo demas que irá saliendo. | [121] |
| [Cap. IV]. Olvídasele la sed á Don Casimiro; llegan á Campazas sin saber cómo; quédase allí el Colegial aquella noche, y se evacúa el punto que se tocó y no se prometió en el capítulo passado. | [132] |
| [Cap. V]. Dispone Fray Gerundio su sermon, y vále á predicar. | [145] |
| [Cap. VI]. Predica Fray Gerundio el sermon de honras con increíble aplauso, y encárganle la Semana Santa de Pero-Rubio. | [156] |
| [Cap. VII]. Lo mismo que el otro. | [166] |
| [Cap. VIII]. Sálense á passear los quatro Religiosos, y el Padre Abad, en tono de conversacion, da á Fray Gerundio una admirable doctrina. | [174] |
| [Cap. IX]. Es buena cosa y merece leerse. | [191] |
| LIBRO SEXTO. | |
| [Cap. I]. Donde se refiere lo que no se sabe; pero al fin del capítulo se sabrá su contenido. | [204] |
| [Cap. II]. Estornuda el Beneficiado; interrúmpese la conversacion con el Dominus tecum y con el Vivan Ustedes mil años, y despues se suena. | [214] |
| [Cap. III]. Dispone Fray Gerundio su Semana Santa. | [223] |
| [Cap. IV. y último]. Interrúmpese la obra por el mas extraño sucesso que acaeció al Autor, y de que quizá no se encontrará exemplar en los annales. | [234] |
| [Notas al Tomo segundo]. | [247] |
LIBRO QUARTO.
CAPITULO PRIMERO.
Donde se pondrá lo que irá saliendo y verá el curioso Letor.
1. Pues, como íbamos diciendo de nuestro cuento, yendo dias y viniendo dias, el bendito entre todos los benditos, el bueno de nuestro Fray Gerundio quedó tan satisfecho de su trabajo, con la arenga panegýrica y apologética á favor de su Plática de Disciplinantes que le hizo el susodicho Theologuillo, con los aplausos de la escuela moza y con la gritería de la griega,[1] que por poco no tuvo al Maestro Prudencio por hombre que havia perdido el seso. Pero á lo ménos, pareciéndole que le hacia mucha merced, hizo juicio firme y valedero de que ya estaba algo chocho, y propuso en su corazon no hacer caso de nada que le dixiesse. Y aún se adelanta un Autor á sospechar que hizo propósito oculto de huir el cuerpo al viejo todo quanto le fuesse possible, bien que esto no lo assegura como noticia cierta, y solamente la da por congetura, fundada en unos apuntamientos de letra muy gastada que se hallaron en el hondon de un coxin. Y el Diablo, que no dormia, para remachar el clavo de su sandez, dispuso que algunos dias despues reciviesse una carta de su íntimo Amigo Fray Blas, escrita desde Jacarilla, la qual decia assí:
2. «Amigo Fray Gerundio: Doyte mil abrazos con el corazon, ya que no puedo con la boca: en toda esta tierra no se habla mas que de tu famosa Plática de Disciplinantes. Fray Roque el Refitolero me escribe maravillas, y el Sacristan de Gordoncillo, que te oyó (y ha venido aquí á concertar un esquilon), comienza y no acaba. Ambos tienen voto, ó yo soy un porro. Mosen Guillen, que es el Señor Cura de este lugar y tiene en la uña al Theatro de los Dioses, deséa un traslado de ella, y dice que le ha de hacer imprimir, aunque sea necessario vender el macho falso, que compró en la feria del Botigero. Embíamele por el portador, que es el Barbero de este pueblo, persona segura y de toda mi estimacion. A él me remito sobre mi sermon de Santa Orosia, pues no parece bien que yo me alabe; y sábete que tiene tan buena tixera para cortar un sermon como para igualar un cerquillo: solo te digo que, ademas de la limosna del Mayordomo, que no es maleja, me he valido ya dos borregos y dozena y media de chorizos, que de todo se sirve. Dios te guarde muchos años. Tu amigo hasta la muerte á pesar de cazcarrientos,
F. Blasius.»