Hospedóse en el Alcázar desde el mencionado día á las cinco de la tarde, hasta el lunes 24 del mismo mes, acudiendo á todos los gastos el Sr. Juan Assiayn Ugalde, Tesorero de los Alcázares, con intervención de Agustín Bolaños, Veedor, Contador del Rey y así mismo contador del Conde Duque, por cuyo mandato se dispuso todo.

Comenzóse por sacar la basura, tierra y hierba del Patio de la Montería y de los demás del Alcázar en que se ocuparon Bartolomé González, Juan Rodríguez y otros compañeros, abonándose 76 reales á Francisco Rodríguez, por lo que se ocupó en limpiar desde la Puerta de Xeres á la puerta del Alcoba la basura y estiercol que auia por auer de entrar por allí el embajador.»

Preparósele el alojamiento colgando en las paredes tapices y cuadros; estos últimos consta que fueron alquilados. Representaban unos á los Reyes de España, y otros eran de asuntos de devoción; pusiéronse faroles encerados y canceles ricos claveteados de tachuelas de latón doradas, colgaduras de terciopelo y tapicerias, invirtiéndose en el adorno de los aposentos siete bufetes, un escritorio, doce sillas de terciopelo bordadas, veinticuatro que no lo estaban, seis taburetes, «quatro payses» un sahumador y dos alfombras grandes. La cama era colgada y bordada y con flecos de oro cubriendo un paño que servía de cubierta á las almohadas con cinco varas de tafetán verde orlado de puntilla de oro fino, sin que faltase el indispensable vaso de noche, encerrado en una caja revestida por fuera de cordobán, con cordón de hiladillo verde orlado de puntilla de oro fino, y por dentro de bayeta colorada «con la frisadura.» Pagáronse á un maestro guadamecilero 176 reales por dos sobremesas grandes para la mesa del Embajador, y dos chicas para dos bufetes; y se compró por 68 mrs. una baraja de naipes para su entretenimiento.

En su tocador abundaron los perfumes; entre ellos dos azumbres de agua de olor muy rica á 14 rs. la azumbre, contenida en un pomo de vidrio cuyo precio fué 24 mrs, que estaba dentro de un canastillo con cintas y en su boca una flor.

Gastáronse además á este intento, ocho docenas de pastillas finas de olor, almizcle estoraque y benjui contenidas, en pomos de vidrio, algunos de ellos de los celebrados de Venecia.

Hay entre todas las partidas de la «Quenta» algunas que se refieren á cierta piedra que vino de Cartagena, y cuya aplicación no acierto á comprender. Las copiaré sin embargo, por si algún sujeto curioso puede ilustrar el particular.

Maravedises
Mas 5 rs. á los hombres que trajeron
la piedra que vino de Cartagena
que estaua en el mesón
de los Carros.
186
Item 6 rejones de hierro para la caxa
donde fué metida la piedra.
24
Item para adereçar la piedra vna
libra de cera blanca á 6 y
medio.
220
Vn real de trementina.34
Media libra de albayalde fino.48
Mas vna libra de almaciga blanca
escoxida para el dicho efecto,
20 rs.
680
Item vn anafe.24
De vna caçuela medio real.24
De carbon 8 libras á 6 mrs.48
Mas de pez medio real.16
Item. 6 rs. de dos bisagras de fierro
para la dicha piedra.
204
A Martín Cardeno el maestro que
adereço esta piedra 60 rs.
concertado en este precio por
el maestro mayor destos Alcázares
2.060

Diré á usted por último que para el inmediato servicio del ilustre huésped se destinaron cuatro alabarderos que asistían de dia y noche á las puertas de su aposento, acompañándole á todas partes, con sombreros y zapatos nuevos que estrenaron para dicho fin.

Diósele de cenar la noche del jueves, á cuyo efecto se aderezaron:

Maravedises
24 gallinas á 5 rs.4.080
30 conejos á 2 rs.3.060
6 patos 60 rs.3.060
13 pichones 26 rs.884
3 jamones 8 ducados.2.999
2 cabritos 20 rs.680
1 carnero 40 rs.1.360
4 libras de lengua, orejas y codillos.850
12 libras de vaca 18 rs.612
De salchichones 12 rs.408
De libras de diacitron 6 rs y medio.226
De 12 Azumbres de miel 9 rs.306
De una libra de piñones 2 rs.66
De una libra de azucar 2 rs. y medio.85