Un medallón de marmol con la cabeza de Nerón de cerca de media vara de alto y una tercia de ancho.

Dos lápidas de marmol antiguas, la una de cuarta y media cuadrada y la otra menor; ambas tienen en medio labradas unas como escudillas y en sus fondos unos agujeritos.

Un sátiro de marmol de tres cuartas de alto que era el que estaba por remate de la fuente del patio principal y hoy está quebrado por varias partes.

Igualmente hay en este cuarto diferentes fragmentos menudos incapaces de servir, de brazos, piernas y demás de estátuas y otras hechuras que no van expresadas en esta relación por no subsistir sin poderles dar destino á dichos fragmentos con arreglo á las que en ellas se refieren, como lastimadas.

Y para que así conste á S. E. el Duque mi señor en cumplimiento de su citada orden habiendo tenido presente las memorias antiguas que le acompañaban y se devuelven por esta Contaduría la firmamos en Sevilla á 2 de Agosto de 1751.—D. Nicolas Ortiz de Escobar.—D. Antonio Ruiz de Rebolledo[138].

He aquí lector á lo que habían quedado reducidas las grandezas artístico arqueológicas acumuladas por los Duques de Alcalá, y ciertamente que apena considerar el abandono en que estuvieron las pinturas y esculturas del Palacio, como lo demuestra la circunstancia de que raros son los ejemplares que se citan que no vayan seguidos de la calificación de «maltratados:» En cuanto al monetario, también vemos la depredación que sufrió, la cual debió ser total en la parte de la gliptoteca, pues no se cita ni una sola piedra grabada. Y ¿qué diremos de la famosa librería? El hecho de no mencionarla siquiera, hace suponer que ya no existiría, lo cual parece confirmado porque «hallábase sirviendo de almacén al retablo antiguo.»

También echamos de menos en el inventario la mención de la primitiva cabeza de barro del Rey D. Pedro, que estuvo en las casas del Jurado Pereda en el Candilejo, salvada de su destrucción por el gran Duque de Alcalá D. Fernando Enriquez de Rivera[139]

Curiosa sería la investigación del paradero de tanta riqueza, trabajo que únicamente puede realizarse examinando los papeles del archivo de la casa de Medinaceli en Madrid, adonde sin duda irían á parar tal vez los retratos y pinturas de la Casa de Sevilla y algunas de las estátuas mencionadas en el Inventario de 1751.

No fueron solo los Duques de Alcalá los únicos sevillanos aficionados á coleccionar libros, monedas, y objetos antiguos ó curiosos por su rareza y bien merece ocupar en estos recuerdos de antaño, lugar preeminente, el ilustre historiador Gonzalo Argote de Molina, del cual, su biógrafo, el no menos ilustre por sus pinceles y por su pluma Francisco Pacheco, nos dice lo siguiente:

«Después destos exercicios de las Armas se dió al estudio de las letras y hizo en sus casas de cal de Francos (con buena elección á mucha costa suya) un famoso Museo, juntando raros i peregrinos libros de istoria impresa y de mano, luzidos y extraordinarios Cavallos de luzida raça y vario pelo y una gran copia de Armas Antiguas y Modernas que entre diferentes cabeças de Animales i famosas pinturas de Fábula i retratos de insignes Ombres de mano de Alonso Sánchez Coello hazían maravillosa correspondencia. De tal suerte que obligaron á su Magestad (hallándose en Sevilla año 1570) á venir en un Coche disfrazado, por orden de D. Diego de Córdova a honrar tan celebrado Camarín. Ilustrado su entendimiento con la lección y Comunicación de los más doctos de su tiempo especialmente del Licenciado Francisco Pacheco mi tio ... etc.