Por el dicho del pintor Pacheco consta que entre los retratos figuraba el del licenciado Carlos de Negron; y Don Adolfo de Castro consigna en sus notas al Buscapié, que también tuvo los de Nicolás Monardes y Ambrosio de Morales. Al tratar de la colección del ilustre Veinticuatro sevillano, dice lo siguiente:

"El retrato de Monardes existía en Sevilla en el Museo de Gonzalo Argote de Molina.

De este museo dá noticias el mismo Monardes, cuando al pie del dibujo del Arnadillo (Armadillo) pone esta nota: «este animal saqué de otro natural que está en el museo de Gonzalo de Molina un caballero de esta ciudad: en el cual hay mucha cantidad de libros de varia lección, y muchos géneros de animales y aves y otras cosas curiosas traídas así de la India Oriental como Occidental y otras partes del mundo y gran copia de monedas y piedras antiguas y diferencias de armas, que con gran curiosidad y con generoso ánimo ha allegado.»

Este museo, continúa Castro, fué uno de los primeros de Europa en aquel tiempo, y tal vez, el único de España. En él también paraban los retratos de aquellos varones que por sus letras y erudición en todo género habían ilustrado é ilustraban á Andalucía.

Ambrosio de Morales en los cinco libros «postreros de la Crónica general de España» (Córdoba 1586) pone antes de unos versos de Argote de Molina, en favorable recomendación de su obra, estas palabras:

«ELOGIO DEL MUY ILUSTRE SEÑOR DON GONZALO ARGOTE Y DE MOLINA YERNO Y ÚNICO HEREDERO DEL CONDE DE LANZAROTE Y FUERTEVENTURA AL RETRATO DE AMBROSIO DE MORALES QUE SE VEÍA EN SEVILLA EN SU GRAN MUSEO ENTRE LOS OTROS RETRATOS DE LOS VARONES ILUSTRES EN LETRAS DEL ANDALUCÍA QUE EN EL ESTABAN.»


Un ilustrado biógrafo del famoso médico Nicolas Monardes consigna los siguientes datos, juzgándolo como docto coleccionista de objetos de Historia natural:

«Monardes reunió un museo de objetos naturales constituido por substancias medicinales procedentes de América, que aunque no numeroso, era sumamente notable por lo raro de los ejemplares que coleccionó, y sobre todo, por la novedad que entonces ofrecían unos objetos recién aparecidos en el horizonte científico y acogidos con el entusiasmo que se reciben las novedades que se presentan envueltas entre los esplendores de la grata esperanza de hallar en ellas remedios más eficaces y seguros para combatir las enfermedades que los hasta en aquel día conocidos. Es uno de los museos más antiguos que se han formado; y Beckman lo cita como ya existente en 1554, es decir, que llegó á tener fama entre sus contemporáneos como digno de ser conocido y estudiado.

Dícese que sirvió de modelo y estímulo á Argote de Molina y á Rodrigo Zamorano para que á su vez reunieran entonces en Sevilla gran número de objetos naturales, de todo lo cual resultó un verdadero progreso científico. La colección de Monardes ofrecióle motivo y base fundamental para sus escritos, y singularmente para la obra titulada «Historia medicinal de las cosas que se traen de nuestras Indias Occidentales», que es indudablemente, su trabajo de más empeño.