Que la colección de objetos naturales traidos de América, formada por Monardes, llegó efectivamente á constituir un notable museo, lo prueba la circunstancia de que se cita por todas las personas dedicadas á estos estudios, y es, según el referido Beckman uno de los más antiguos que han existido refiriéndose al año 1554, y aunque los indicados Argote de Molina y Rodrigo Zamorano se ocuparon en Sevilla en reunir substancias de esta índole, no llegaron estas colecciones á igualar á la de Monardes, ni en el número de ejemplares, ni tampoco en las condiciones especialísimas de los mismos, dignas de ser tenidas muy en cuenta por lo conveniente para el estudio, en todos conceptos, así como por el valor científico, importancia y criterio en la elección de los objetos coleccionados, que superaba á todos.

El conocimiento de las substancias que procedentes de América llegaban á sus manos lo hacia con verdadera fé y entusiasmo, profundizando hasta donde lo permitían los conocimientos de la época, todo lo relativo á esos cuerpos, verdaderas novedades entonces, describiéndolos con gran minuciosidad y copia de datos, que revelan el criterio de aquel tiempo, y á la vez sagacidad de quien por vez primera tenía la fortuna de dar á conocer al público unos objetos que constituían casi en su totalidad una conquista de la ciencia y un nuevo consuelo á la doliente humanidad»[140].

El famoso matemático y cosmógrafo Jerónimo de Chaves, tan encariñado estuvo con los curiosos objetos que llegó a reunir, que quiso ponerlos á salvo para lo futuro consignando la siguiente cláusula en su testamento;

«yten digo que yo tengo en mi escritorio muchos e muy buenos libros e instrumentos de mi arte y otras muchas cosas curiosas é vidros y todo lo tengo puesto por buen orden de manera que esta adornado, por tanto yo dexo e mando todo lo que esta dentro del dicho escritorio de la manera questa en él eceto el dinero al monesterio e convento de ntra. Señora de la cartuxa extramuros desta çibdad para efeto que todo lo pongan en vn aposento del dicho monesterio por horden como yo lo tengo para recreacion de los muy reverendos padres prior e frailes del dicho monesterio para que lo puedan enseñar a cualquier señor que vaya al dicho monesterio pero de tal manera lo enseñaren que no consientan que se saque ninguna cosa porque es mi voluntad que no se pueda vender ni dar a ninguna persona sino que siempre este en el monesterio.»

Desgraciadamente también se ha perdido hasta el rastro de ésta, que debió ser inapreciable colección de curiosidades, y varias fueron las garantías que tomó el insigne sevillano para poner á salvo de la destrucción lo que con tanta inteligencia, dispendios y celo exquisito llegó á reunir en el discurso de su vida, y que consideró digno de que se conservase para estudio y recreo de cuantas personas visitasen el monasterio[141].


Al tratar de la biblioteca del Duque de Alcalá D. Fernando Enriquez de Rivera, hicimos mérito de pasada, del acrecentamiento que tuvo con la riquísima del doctor Luciano de Negrón. Y ahora que de éste tratamos en particular, no debemos omitir lo que consignó Pacheco en elogio de tal tesoro bibliográfico, en las siguientes frases:

«Fué sepultado (el doctor Negrón) con general concurso en la Iglesia Mayor, dentro de la Capilla de la Antigua, dexando para memoria suya una famosa librería hecha á gran costa (donde fueron muchos los libros que en ella juntó de todas Facultades y Lenguas) tan conocida y alabada en España que no fué inferior á la de Tiramnión que floreció en tiempo de Pompeyo el Magno ni á la que el Emperador Gordiano juntó ni á las demás que los antiguos escritores encarecen. I siempre la iva aumentando para que viniesse á manos de un tan docto y esclarecido Príncipe como Don Fernando Enriquez de Ribera tercero Duque de Alcalá.»

No se redujo la afición del ilustre Doctor sevillano á los libros, túvola también á las pinturas, reuniendo, asímismo, ejemplares escultóricos que sirvieron de preciado adorno á su biblioteca, según consta de la siguiente cláusula de su testamento.

«yten mando a la fabrica desta sancta yglesia en obediencia del motu proprio de la santidad de pio quinto y en conservación del derecho que por el tiene adquirido lo siguiente:—Vna figura de xpo. nro. redenptor de plata en vna cruz de evano, yten otra figura de xpo. de marfil con su caja y cruz, yten vna cruz de evano guarnecida con diversos vidrios de colores y con su pie, yten dos quadros de xpo. nuestro redentor y nuestra señora y los doze apóstoles y san juan baptista y san pablo y san marcos y san lucas que son todos diez y ocho que están en mi libreria y otro retrato grande guarnecido como los demás de xp. nuestro redenptor con la corona y caña y soga y nuestra señora que se llama passio duorum y otra imagen grande de santa maria del populo y otra de nuestra señora que tiene en sus manos al niño Jesús con vn velo y otra ymagen de san nicolas de tolentino puesto en oracion y otra de la magdalena que llaman tulerunt dominus. m.l. y cuatro lienzos del bassanis estan por guarnecer del nacimiento, circuncisión y lançar del templo xº ementes et vendentes y el nacimiento del baptista y un san Gregorio y san geronimo, san agustin, san ambrosio, dos de santo thomas, san esteuan, san lorenço, san sebastian, santo domingo, dos de san francisco y otro de xº nuestro redenptor y otro de nuestra señora que son por todos veynte e çinco questan en el oratorio los quatro por guarnecer y los veynte e vno guarnecidos y con los de la librería vienen a ser todos quarenta y tres ymagenes como estan referidas todas, mando se den á la fabrica de la sancta yglesia para que si los dichos señores dean y cabildo les pareciese acomodarlos en la sacristia mayor o en los altares colaterales de las reliquias.