D. Pedro Melo de Portugal y Villena, Caballero del Orden de Santiago, Gentilhombre de Cámara de S. M., con egercicio, primer caballerizo de la Reyna nuestra Señora, Teniente general de los reales ejércitos y descendiente de los Serenísimos Duques de Braganza. Embarcado de guardia marina en la fragata Perla, tuvo esta un reñido combate con un jabeque moro, de cuyas resultas habiendo perecido toda la oficialidad recayó el mando en el Sr. Melo, el cual desempeñó con tal valor y actividad, que logró rendir la soberbia del moro, haciéndolo prisionero: por cuya heroica accion lo condecoró S. M. con el grado de Teniente de fragata. Pasó despues á continuar su mérito en el regimiento de Dragones de Sagunto, del que siendo ya Sargento Mayor, se le confirió el gobierno del Paraguay con el grado de Teniente Coronel; y posteriormente este vireinato, en donde acreditó su celo, liberalidad, desinteres y amor al real servicio, fundando el fuerte del Cerro Largo en las fronteras de Portugal, y expidiendo las mas activas providencias con motivo de la guerra con la Gran Bretaña, para resguardar estos puertos de cualquier insulto de esta orgullosa nacion. Pasó despues á reconocer los de la otra banda de este rio, en cuya honrosa fatiga le asaltó la muerte en Montevideo, el 15 de Abril de 1797; y siendo trasladado su cadáver á esta capital, fué sepultado en el monasterio de Monjas capuchinas, segun disposicion de S. E. La dulzura de su trato, su magnanimidad, y piadoso corazon en remediar las necesidades públicas y secretas, y en acudir á las urgencias de los monasterios, pobres y hospitales, hicieron sensible su muerte en la gratitud de estos habitantes.

La Real Audiencia gobernó hasta 2 de Mayo, en que tomó posesion

D. Antonio Olaguer Feliú, Caballero de la Real Orden de Carlos III., Mariscal de Campo de los reales ejércitos, Sub-inspector general de las tropas de este vireinato, y Gobernador que habia sido de Montevideo. Sirvió esto emplo en virtud de Real despacho de 29 de Octubre de 1794 que á prevencion se hallaba depositado en esta Real Audiencia para el caso de fallecimiento del Sr. Melo. Cesó en 14 de Marzo de 1799, y entró á sucederle

D. Gabriel de Aviles y del Fierro, Marques de Aviles, Teniente General de los reales ejércitos, Sub-inspector que fué de las tropas del vireinato del Perú, y Presidente de Chile. En todos destinos dió pruebas auténticas de su integridad, desinteres y acreditado celo en servicio del Rey. Pasó despues á servir el vireynato de Lima, cesando en el mando de este el 20 de Mayo de 1801, en que le sucedió

D. Joaquin del Pino, Mariscal de Campo de los reales ejércitos, Gobernador que fué de la plaza de Montevideo, y Presidente de las reales Audiencias de Charcas y Chile, cuya muerte acaeció el 11 de Abril de 1804, sucediéndole

D. Rafael de Sobremonte, el 28 del mismo mes. Su gobierno fué uno de los mas desgraciados para estas Provincias, que fueron ocupadas por un ejército inglés al mando del Mayor General Guillermo Carr Berresford, el 27 de Junio de 1806. Ningun esfuerzo hizo el virey para oponérseles, y se asiló vergonzosamente á Córdoba. El 27 de Agosto del mismo año, el pueblo de Buenos Aires escarmentó á los invasores, bajo la hábil direccion del capitan de navío D. Santiago Liniers, y otros patriotas esforzados. Volvieron segunda vez los Ingleses, con fuerzas mas numerosas, al mando del General Whitelocke, que tuvo que evacuar la ciudad, firmando una convencion que le fué impuesta el 7 de Julio de 1807. El único hecho honroso que pertenece al período administrativo de Sobremonte es la introduccion de la Vacuna, que se generalizó despues por el celo filantrópico del benemérito eclesiástico D. Saturnino Segurola. La Audiencia, convencida de la nulidad de Sobremonte, declaró caducado su gobierno, y decretó su prision. Se le subrogó provisoriamente

D. Pascual Ruiz Huidobro, el 27 de Junio de 1807, á quien sucedió

D. Santiago de Liniers y Bremont, que tomó el mando de este vireinato interinamente en 16 de Mayo de 1808, y le reemplazó

D. Baltazar Hidalgo de Cisneros y Latorre, el 19 de Julio de 1809, hasta el 25 de Mayo de 1810, en que se instaló la Junta Superior de las Provincias, terminando con él en esta parte de América la dominacion española.