90 Habían estao escondidos aguaitando atrás de un cerro… ¡lo viera a su amigo Fierro aflojar como un blandito! salieron como maíz frito en cuanto sonó un cencerro.

91 Al punto nos dispusimos aunque ellos eran bastantes; la formamos al instante nuestra gente, que era poca, y golpiándose en la boca hicieron fila adelante.

92 Se vinieron en tropel haciendo temblar la tierra. no soy manco pa la guerra pero tuve mi jabón, pues iba en un redomón que había boleao en la sierra.

93 ¡Qué vocerío! ¡qué barullo! ¡qué apurar esa carrera! la indiada todita entera dando alaridos cargó, ¡jue pucha!… Y ya nos sacó como yeguada matrera.

94 ¡Qué fletes traiban los bárbaros! ¡como una luz de ligeros! hicieron el entrevero y en aquella mezcolanza, este quiero, éste no quiero, nos escogían con la lanza.

95 Al que le daban un chuzazo, dificultoso es que sane. en fin, para no echar panes, salimos por esas lomas, lo mesmo que las palomas al juir de los gavilanes.

96 ¡Es de almirar la destreza con que la lanza manejan! de perseguir nunca dejan, y nos traiban apretaos. ¡si queríamos, de apuraos, salirnos por las orejas!

97 Y pa mejor de la fiesta en esa aflición tan suma, vino un indio echando espuma, y con la lanza en la mano, gritando: acabáu cristiano, metau el lanza hasta el pluma.

98 Tendido en el costillar, cimbrando por sobre el brazo una lanza como un lazo, me atropelló dando gritos: si me descuido… El maldito me levanta de un lanzazo.

99 Si me atribulo o me encojo, siguro que no me escapo: siempre he sido medio guapo, pero en aquella ocasión me hacía buya el corazón como la garganta al sapo.