489 Tiene la vista del águila, del leon la temeridá; en el desierto no habrá animal que él no lo entienda, ni fiera de que no aprienda un instinto de crueldá.
490 Es tenaz en su barbarie: no esperen verlo cambiar; el deseo de mejorar en su rudeza no cabe; el bárbaro solo sabe emborracharse y peliar.
491 El indio nunca ríe, y el pretenderlo es en vano, ni cuando festeja ufano el triunfo en sus correrías; la risa en sus alegrías le pertenece al cristiano.
492 Se cruzan en el desierto como un animal feroz; dan cada alarido atroz que hace erizar los cabellos; parece que a todos ellos los ha maldecido Dios.
493 Todo el peso del trabajo lo dejan a las mujeres: el indio es indio y no quiere apiar de su condición ha nacido indio ladrón y como indio ladrón muere.
494 El que envenenan sus armas les mandan sus hechiceras; y como ni a Dios veneran, nada a los pampa contiene: hasta los nombres que tienen son de animales y fieras.
495 Y son, ¡por Cristo bendito!, Los más desasiaos del mundo: esos indios vagabundos, con repunancia me acuerdo, viven lo mesmo que el cerdo en esos toldos inmundos.
496 Naides puede imaginar una miseria mayor; su pobreza causa horror; no sabe aquel indio bruto que la tiera no da fruto si no la riega el sudor.
V
497 Aquel desierto se agita cuando la invasion regresa; llevan miles de cabezas de vacuno y yeguarizo; pa no afligirse es preciso tener bastante firmeza.