754 Soñaba siempre con ella, sin duda por su delito, y decía el viejo maldito, el tiempo que estuvo enfermo, que ella dende el mesmo infierno lo estaba llamando a gritos.

XV

755 siempre andaba retobao: con ninguno solía hablar; se divertía en escarbar y hacer marcas con el dedo, y en cuanto se ponía en pedo me empezaba a aconsejar.

756 Me parece que lo veo con su poncho calamaco, despues de echar un güen taco, ansí principiaba a hablar: "Jamás llegues a parar ande veas perros flacos."

757 "El primer cuidao del hombre es defender el pellejo. Lleváte de mi consejo, fijáte bien en lo que hablo: el diablo sabe por diablo, pero más sabe por viejo."

758 "Hacéte amigo del juez; no le des de que quejarse; y cuando quiera enojarse vos te debés encoger, pues siempre es güeno tener palenque ande ir a rascarse."

759 "Nunca le llevés la contra, porque él manda la gavilla: allí sentao en su silla, ningún güey le sale bravo; a uno le da con el clavo y a otro con la cantramilla."

760 "El hombre, hasta el más soberbio, con más espinas que un tala, aflueja andando en la mala y es blando como manteca: hasta la hacienda baguala cai al jagüel con la seca."

761 "No andés cambiando de cueva; hacé las que hace el ratón. Conserváte en el rincón en que empezó tu esistencia: vaca que cambia querencia se atrasa en la parición."

762 Y menudiando los tragos aquel viejo, como cerro, "No olvidés", me decía, "Fierro, que el hombre no debe crer en lágrimas de mujer ni en la renguera del perro."