801 "Lo saltó por sobre el juego con el cuchillo en la mano; ¡la pucha el pardo liviano! En la mesma atropellada le largó una puñalada que la quitó otro paisano…"

802 "Y ya caliente Barullo, quiso seguir la chacota; se le había erizao la mota lo que empezó la reyerta: el viejo ganó la puerta y apeló a las de gaviota."

803 "De esa costumbre maldita dende entonces se curó; a las casas no volvió: se metió en un cicutal y alli escondido pasó esa noche sin cenar."

804 Esto hablaban los presentes, y yo, que estaba a su lao al oir lo que he relatao, aunque él era un perdulario, dije entre mí: "¡Que rosario le estan lanzando al finao!".

805 Luego comenzó el alcalde a registrar cuanto había, sacando mil chucherias y guascas y trapos viejos, temeridá de trebejos que para nada servían.

806 Salieron lazos, cabrestos, coyundas y maniadores, una punta de arriadores, cinchones, maneas, torzales una porción de bozales y un montón de tiradores.

807 Habia riendas de domar frenos, estribos quebraos; bolas, espuelas, recaos, unas pavas, unas ollas, y un gran manojo de argollas de cinchas que había cortao.

808 Salieron varios cencerros, alesnas, lonjas, cuchillos, unos cuantos cojinillos un alto de jergas viejas, muchas botas desparejas y una infinidá de anillos.

809 Había tarros de sardinas, unos cueros de venao, unos ponchos aujeriaos, y en tan tremendo entrevero apareció hasta un tintero que se perdió en el juzgao.

810 Decía el alcalde muy serio: "Es poco cunato se diga; había sido como hormiga. He de darle parte al Juez. ¡Y que me venga después con que no se los persiga!"