876 Otra vez, que como siempre la parda me perseguía, cuando yo acordé, mis tías me habían sacao un mechón al pedir la estirpación de todas las herejías.

877 Aquella parda maldita me tenía medio afligido, y ansí; me había sucedido que, al decir "Estirpación", le acomodé "Entripación" y me cayeron sin ruido.

878 El recuerdo y el dolor me duraron muchos días; soñe con las herejías que andaban por estirpar y pedía siempre al rezar la estirpación de mis tías.

879 Y dale siempre rosarios, noche a noche sin cesar; dale siempre barajar salves, trisagios y credos; me aburrí de esos enriedos y al fin me mandé mudar.

XXII

880 Anduve como pelota, y más pobre que una rata: cuando empecé a ganar plata se armó no sé que barullo: yo dije: a tu tierra, grullo, aunque sea con una pata.

881 Eran duros y bastantes los años que allá pasaron; con lo que ellos me enseñaron formaba mi capital; cuanto vine, me enrolaron en la Guardia Nacional.

882 Me habia ejercitao al naipe, el juego era mi carrera; hice alianza verdadera y arreglé una trapisonda con el dueño de una fonda que entraba en la peladera.

883 Me ocupaba con esmero en floriar una baraja; el la guardaba en la caja en paquetes, como nueva; y la media arroba lleva quien conoce la ventaja.

884 Comete un error inmenso quien de la suerte presuma; otro mas hábil lo fuma, en un dos por tres lo pela, y lo larga que no vuela, porque le falta una pluma.