982 De todos modos lo cargan, y al cabo de tanto andar, cuando lo largan, lo largan como pa echarse a la mar.

983 Si alguna prenda le han dao se la vuelven a quitar: poncho, caballo, recao, todo tiene que dejar.

984 Y esos pobres infelices, al volver a su destino, salen como unos longinos sin tener con que cubrirse.

985 A mí me daba congojas el mirarlos de ese modo, pues el más aviao de todos es un perejil sin hojas.

986 Aura poco ha sucedido, con un invierno tan crudo, largarlos a pie y desnudos pa volver a su partido.

987 Y tan duro es lo que pasa que, en aquella situación, les niegan un mancarrón para volver a su casa.

988 ¡Lo tratan como a un infiel! Completan su sacrificio no dándole ni un papel que acredite su servicio.

989 Y tiene que regresar más pobre de lo que jué; por supuesto, a la mercé del que lo quiere agarrar.

990 Y no averigüe después de los bienes que dejó: de hambre, su mujer vendió por dos lo que vale diez.

991 Y como están convenidos a jugarle manganeta, a reclamar no se meta, porque ése es tiempo perdido.