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Brotan quejas de mi pecho, brota un lamento sentido; y es tanto lo que he sufrido y males de tal tamaño que reto a todos los años a que traigan el olvido.
414 Ya verán si me despierto cómo se compone el baile; y no se sorprenda naides si mayor fuego me anima; porque quiero alzar la prima como pa tocar al aire.
415 Y con la cuerda tirante dende que ese tono elija, yo no he de aflojar manija mientras que la voz no pierda, si no se corta la cuerda o no cede la clavija.
416 Aunque rompí el estrumento por no volverme a tentar, tengo tanto que contar y cosas de tal calibre, que Dios quiera que se libre el que me enseñó a templar.
417 De naides sigo el ejemplo, naides a dirigirme viene; yo digo cuanto conviene, y el que en tal güeya se planta, debe cantar, cuando canta, con toda la voz que tiene.
418 He visto rodar la bola y no se quiere parar; al fin de tanto rodar me he decidido a venir a ver si puedo vivir y me dejan trabajar.
419 Sé dirigir la mansera y tambien echar un pial; sé correr en un rodeo, trabajar en un corral; me se sentar en un pértigo lo mesmo que en un bagual.
420 Y enpriéstenmé su atención si ansí me quieren honrar de no, tendré que callar, pues el pájaro cantor jamás se para de cantar en árbol que no da flor.
421 Hay trapitos que golpiar y de aquí no me levanto; si quieren que desembuche: tengo que decirles tanto que les mando que me escuchen.