1157 Nace el hombre con la astucia que ha de servirle de guía; sin ella sucumbiría: pero, sigún mi esperencia, se vuelve en unos prudencia y en los otros picardía.

1158 Aprovecha la ocasión el hombre que es diligente; y, tenganló bien presente: si al compararla no yerro, la ocasión es como el fierro: se ha de machacar caliente.

1159 Muchas cosas pierde el hombre que a veces las vuelve a hallar; pero les debo enseñar, y es gúeno que lo recuerden: si la verguenza se pierde, jamás se vuelve a encontrar.

1160 Los hermanos sean unidos porque ésa es la ley primera tengan unión verdadera en cualquier tiempo que sea, porque, si entre ellos pelean, los devoran los de ajuera.

1161 Respeten a los ancianos: el burlarlos no es hazaña; si andan entre gente estraña deben ser muy precavidos, pues por igual es tenido quien con malos se acompaña.

1162 La cigüeña, cuando es vieja, pierde la vista, y procuran cuidarla en su edá madura todas sus hijas pequeñas: apriendan de las cigüeñas este ejemplo de ternura.

1163 Si les hacen una ofensa, aunque la echen en olvido, vivan siempre prevenidos; pues ciertamente sucede que hablará muy mal de ustedes aquel que los ha ofendido.

1164 El que obedeciendo vive nunca tiene suerte blanda, mas con su soberbia agranda el rigor en que padece: obedezca al que obedece y será gúeno el que manda.

1165 Procuren de no perder ni el tiempo ni la vergüenza; como todo hombre que piensa, procedan siempre con juicio; y sepan que ningún vicio acaba donde comienza.

1166 Ave de pico encorvado le tiene al robo afición; pero el hombre de razón no roba jamás un cobre, pues no es vergúenza ser pobre y es vergúenza ser ladrón.