Casi no hay movimiento internacional de progreso y de libertad al que esta Unión no se haya asociado, con una amplitud de miras realmente loable; un día promueve meetings feministas, otro protesta contra la ejecución de Ferrer, lucha hoy contra la trata de blancas, mañana celebra funerales a Tolstoy, hasta organizar dos Congresos Internacionales de Educación Moral (Londres y La Haya), el primer Congreso Universal de las razas (Londres, 1911) y la Liga Inglesa para la Enseñanza de la Moral, que ya tiene entre sus adherentes a muchos miembros del parlamento inglés.

En la bibliografía, ya vasta, llama la atención un carácter general: la falta de esos adornos literarios que suelen suplir al pensamiento claro o que se emplean para encubrirlo. Paul Desjardins ha dicho que algunos discursos de los eticistas evocan por su elevación y su eficacia a los estoicos antiguos, y ha creído poder compararlos a las páginas del Manual de Epicteto.

Cada sociedad o iglesia es libre de formular sus principios como lo estime conveniente, dentro de las líneas generales señaladas. Como tipo de una de ellas, leamos los "principios" y "fines" enunciados en la Constitución de la Ethical Church, en que se ha transformado la West London Ethical Society.

a).—principios.

1.—La vida moral tiene sobre nosotros derechos supremos, que no reposan sobre una autoridad exterior, ni sobre un sistema de recompensas y castigos sobrenaturales, pero que se originan en la naturaleza del hombre, en cuanto es un ser inteligente y social.

2.—En la práctica, la vida moral debe ser realizada por el cumplimiento de los deberes generalmente reconocidos como moralmente aceptables y, además, por el cumplimiento de obligaciones que todavía no han penetrado en la conciencia social.

3.—Considerando la supremacía para el hombre de esos derechos de la vida moral, el ideal ético debe ser considerado como el objeto de nuestra devoción religiosa, consistiendo la religión en la obediencia y la lealtad a cualquier objeto que se considera digno de la suprema devoción.

b).—fines.

1.—Concurrir a desarrollar la ciencia de la ética.

2.—Aún dejando a los miembros absolutamente libres de creer o no creer en la existencia de una vida ulterior y en una realidad que excede de nuestra experiencia, enseñarles a independizar de ellas sus ideas y sus prácticas morales.