Aunque se va operando esa progresiva atenuación, la lucha por la vida ha existido, existe y existirá entre los hombres. Las formas y los medios de la lucha modifícanse día a día, pues ellos no están excluidos de la evolución universal. La tendencia parece ya definida; los medios primitivos de lucha son, principalmente, violentos; se atenúan en los grupos sociales más organizados, en los que va dominando progresivamente la lucha de tipo fraudulento.
Profundizando esta cuestión, encuéntrase, en todas las formas de lucha por la vida, una estricta correlación entre el desarrollo ético y los medios predominantes en la lucha por la vida. A la mayor reacción instintiva del psiquismo inferior corresponde siempre una mayor violencia; a la mayor cerebralidad superior, interpuesta entre el excitante y la reacción, corresponden formas cada vez más complicadas de fraude. La astucia no es una característica de imbéciles o tontos, ni reina entre los escombros mentales del derrumbamiento demencial; florece más bien en las esferas políticas y en los conciliábulos doctorales, siendo un triste privilegio de las personas que por el simple hecho de ser más hipócritas se consideran mejor educadas.
Siendo la simulación un medio astuto de lucha por la vida, se comprende que ha debido seguir un desarrollo progresivo, ascendente, en los pueblos civilizados. Y la civilización—que Edward Charpenter considera, alegando sutiles razones, una verdadera enfermedad de la sociedad humana—preséntase al observador como un terreno fecundo para el desarrollo de las más variadas simulaciones.
La organización social presente no señala, empero, el término de la evolución social; el porvenir está lleno de nuevos progresos, pues ningún hecho impide creer en el advenimiento de otras formas sociales después del presente período de la civilización capitalista. Cuando nuevos regímenes de organización social, surgidos de la intensificación de la capacidad productiva del hombre, atenúen la lucha entre los grupos y entre los individuos, la simulación, como todos los medios de lucha, se atenuará progresivamente, perdiendo su utilidad. Con esta visión optimista del progreso social, creemos que los hombres se alejarán de la mentira y de la simulación a medida que el advenimiento de una moral experimental les permita acercarse a la veracidad y a la sinceridad...
Después de examinar la simulación entre los animales, estudiaremos en sus diversos aspectos la simulación entre los hombres como medio de lucha por la vida.
V.—CONCLUSIONES
Donde hay vida hay "lucha por la vida", concepto que debe entenderse en el sentido amplio y figurado que le atribuyó Darwin. Para esa lucha todas las especies vivientes poseen medios especiales de protección o de ofensa, que adquieren un valor psicológico cada vez más explícito desde las especies inferiores hasta el hombre. Los primitivos medios de lucha son violentos y se complementan progresivamente con medios fraudulentos; entre éstos, uno de los más importantes en la especie humana, es la simulación. En todas sus manifestaciones la simulación es útil en la lucha por la vida y se presenta como un resultado de la adaptación a condiciones propias del medio en que la lucha se desenvuelve.
NOTAS:
[2] Nos complace ver confirmada esta opinión por Penta "La simulazione e la dissimulazione nascono sullo stesso ceppo e sono in fondo la stessa cosa"; y por Paulhan, en la "Revue Philosophique", estudiando el rol de la simulación en el carácter del falso impasible y del falso sensible. (Nota de la 3.ª edición).