Demostrado que la simulación de la locura por los delincuentes nace del criterio jurídico que aplica la pena según la responsabilidad e irresponsabilidad del sujeto, su profilaxia debe consistir en una reforma jurídica que la convierta en nociva para el simulador. Reemplazado el criterio de la irresponsabilidad del delincuente por la aplicación de la defensa social proporcionalmente a su temibilidad, la simulación de la locura tórnase perjudicial para los simuladores, desapareciendo de la psicopatología forense.

Las leyes de la simulación en el mundo biológico (mimetismo) se comprueban también en la simulación de la locura por los delincuentes.—Existe un estrecho paralelismo entre las transformaciones del ambiente jurídico y la evolución de la simulación de la locura.—Fué desventajosa cuando la posición de los alienados ante la ley penal era más grave que la de los delincuentes; pasó a ser ventajosa cuando se reconoció la irresponsabilidad penal de los alienados delincuentes; será nuevamente desventajosa cuando se reconozca su mayor temibilidad y sobre ésta se funde la represión penal.

V.—ENFERMEDADES QUE PUEDEN SIMULARSE

El número de enfermedades que pueden simularse aumenta proporcionalmente a la difusión de los conocimientos médicos, entre los profanos; sus probabilidades de éxito disminuyen en razón directa de los adelantos científicos del diagnóstico médico. Cuando los médicos sabían menos, la simulación era fácil; actualmente es cada día más difícil.

Recorriendo numerosos tratados de medicina militar y obras especiales sobre enfermedades simuladas, encontramos en número enorme las que se ha intentado simular. Para dar una idea de ello no bastaría su simple enumeración, y sería imposible tratar de cada una en particular[11].

Como puede suponerse, muchas de esas simulaciones son muy hábiles y podrían despistar a más de un médico inexperto. No se trata simplemente de síntomas subjetivos, artificialmente provocados, cuyo origen escapa a la perspicacia del perito. Algunos simuladores se provocan una aceleración del pulso, acompañada de ligera excitación y elevación de la temperatura cutánea, mediante la permanencia en el recto de supositorios irritantes, o bien de ajo y tabaco, provocando su contacto una hiperemia rectal intensa acompañada de los fenómenos indicados. Más conocido es el recurso empleado para simular la fiebre; el simulador frota la cubeta del termómetro en un pliegue de la camisa y le imprime un movimiento de rotación sobre su propio eje; el inconveniente del sistema consiste en que el sujeto no puede graduar su fraude y de pronto tiene 45 grados que contrastan con su excelente estado general. Nunca olvidaremos un caso de "fiebre histérica" observada por dos colegas distinguidos, que demostramos ser una burda simulación.

Un médico francés, Benoit, refiere los medios empleados por los presidiarios franceses de Nueva Caledonia para simular las manifestaciones del escorbuto. Se frotan los miembros inferiores con corteza de caoba; ésta contiene una savia ligeramente cáustica que toma un ligero tinte vinoso al ser expuesta al aire. Se producen los edemas mediante ligaduras aplicadas en los miembros y sobre las partes así edematizadas provocan la aparición de manchas equimóticas, golpeándose con una muñeca de lienzo llena de sal o arena mojada; frótanse fuertemente las encías con la misma corteza y las hacen sangrar pinchándolas con una aguja. (Slocker).

La midriasis suele ser frecuentemente simulada mediante instilaciones de atropina; la simulación de la miosis, por la eserina y otros constrictores pupilares, es muy rara. Las conjuntivitis suelen ser provocadas o mantenidas mediante la irritación artificial de la conjuntiva; algunas veces se emplean substancias que obran física o químicamente.

Es conocidísimo el caso de un simulador cuya conjuntivitis no cedía a ningún tratamiento; habiéndole aislado y maniatado para evitar su fraude, descubrióse que mantenía su afección aplicando el ojo durante horas junto al agujero de la cerradura, donde la corriente de aire frío se encargaba de satisfacer su propósito. Mencionan todos los autores la provocación de conjuntivitis mediante el contagio voluntario del pus blenorrágico. Marshall observó una verdadera epidemia de estos casos en soldados ingleses que deseaban obtener su licencia. Se refieren casos de cataratas provocadas mediante la introducción de agujas muy finas hasta el cristalino; Gavin observó nueve casos en un mismo cuerpo de lanceros. Las otorreas suelen simularse introduciendo miel, queso blando, jugos animales o vegetales, sangre, etc., en el conducto auditivo externo; otras veces son provocadas introduciendo cuerpos extraños.

Las hemoptisis y las hematemesis suelen ser simuladas, especialmente por neurópatas que desean preocupar a sus médicos. Conocimos una enferma que se mordía la mucosa interior de los labios y mejillas, acumulaba sangre en la boca, y luego, mezclada con mucosidades, la esputaba, simulando violentos accesos de tos; bastó indicarle que su fraude era conocido para suprimir los esputos de sangre. La hematemesis simúlase por análogos procedimientos, tragando la sangre y vomitándola en seguida. Muchos enfermos consiguen fácilmente hacer sangrar sus encías o muelas cariadas, pretendiendo que la sangre viene de la garganta.