Todos los que hablan de regeneración y la quieren, y no tienen valor para renunciar al falso sistema que nos ha dividido y desolado, ó padecen una aberración ó no aman á España.

La obra es grande; todos los españoles estamos llamados á tomar parte en ella, poniéndonos debajo de la bandera de aquéllos ó de aquél que estén elegidos para sacar á nuestra patria del abismo en que se halla.

Contra el supremo interés de la nación, que no se levanten otros intereses: estemos todos dispuestos á sacrificarlo todo por la patria.

Nos parece que desde el fondo de su atribulado espíritu nos dirige este llamamiento para que la salvemos de los peligros que aún la rodean y amenazan.

La voz de España es la que nos llama á la concordia y á la acción generosa; ella conjura á todos los españoles para que acudamos presurosos en su auxilio; ella ruega, suplica y pide á sus hijos que se acuerden de sus grandezas pasadas y de sus males presentes: ella nos conmina para que entendamos que Dios no ha permitido la gran crísis en que se encuentra, sino para excitar el amor de sus hijos y levantarlos de su postración, para que libres de los errores, podamos librarnos de nuestros enemigos; y recobrando las perdidas energías, el valor legendario y el heroismo, mostremos á las naciones que España no muere, que si Dios nos ha castigado, ha sido para salvarnos; y que en tanto que nuestros soberbios enemigos serán humillados, se levantará el león español para volver con sus rugidos á llenar al mundo de espanto y de admiración.

Capítulos. Páginas
Dedicatoria.[iii]
Advertencia.[vii]
[I]La voz de España.—Los ideales.—Carácter del
pueblo español y su degeneración.—Idem del
americano, deducido de su breve historia.—Elogios
que se han tributado á los Estados-Unidos.—La
venta de Cuba.—La guerra popular
y Mac-Kinley conquistador.
[9]
[II]Voz de indignación...—Importancia de la guerra
para España y los Estados-Unidos.—Causas
de la guerra.—El pueblo español y su gobierno.—Los
primeros desaciertos.—Cobardía monumental.—Duelo
á primera sangre.—Ellos
y nosotros.
[27]
[III]Voz de dolor...—La guerra y la democracia.—Los
bárbaros del Occidente y sus ideales.—Anarquía
gubernamental.—El éxodo de la escuadra.—Invocación:
primeras víctimas.—Ansiedades.—Preparando
la catástrofe.—Santiago...
y abajo España.
[51]
[IV]Voz de desolación...—Las ruínas de un imperio.—La
decadencia de una nación.—La fatalidad
y el progreso.—No hay efecto sin causa.—El
fin de la guerra.—Consummatum est.
[64]
[V]Voz de aflicción...—Males sin remedio.—Culpas
de antaño, remordimientos de ogaño y notabilidades
oscurecidas.—Continuamos lo mismo.—Todo
ha fracasado.—El árbol maldito.—Una
esperanza.
[70]
[VI]Voz de queja...—La Europa salvaje.—El origen
de la Revolución.—Aumento de los Ejércitos.—El
anarquismo.—Los ciegos en Roma
guiando á los ciegos.—Nuestro abandono.—El
poder que nos resta.
[80]
[VII]Voz de justicia...—Causas principales.—Su naturaleza
y sus combates.—Luchas nuevas y
problemas antiguos.—El progreso y la civilización
desnudos.—Los sentimientos humanitarios
desenmascarados.—La justicia salvadora.
[89]
[VIII]Voz de esperanza...—La gran crísis.—Palabras de
moda.—Todos conformes.—Programa de regeneración.—Los
temores de Silvela.—El
pueblo español, el gobierno y la Iglesia católica.
[96]
[IX]Voz de temores...—El exceso del mal.—Los ódios.—Los
políticos de oficio y la Revolución de
arriba.—Nuestra dedicatoria.—El todo por el
todo.
[103]
[X]Resumen y conclusión.[107]