—Falta saber—dijo éste—, si a don Claudio le ha pasado lo mismo que a nosotros; y eso lo sabré mañana, si no lo averiguo esta misma noche.

—Me parece bien pensado, hijo; muy bien pensado... eso es.

—Y si resulta que no ha habido portazo para él, démonos usted y yo por muertos en Peleches.

—¡Caray, caray!

—XXII—
Un incidente grave

N buen grado de tensión estaban las impaciencias de Leto para dejadas así hasta el día siguiente, sin el riesgo de un estallido! En cuanto entró en la botica le dijo a su padre:

—Me voy a buscar a don Claudio.