—Como á usted le dé la gana, con tal que me afeite pronto y bien.

—¡Oh! como una seda, cabayero... Un poquito más alta la barbiya, si usted gusta... Así... ¡Qué calores tenemos, eh? ¡Cómo se estará asando aquel Madrí!... ¿Hace mucho que no ha estado usted por Madrí, cabayero?

—Y ¿qué sabe usted si yo he estado allá alguna vez?

—¡Oh! yo le conozco á usted.

—Pues que sea por muchos años.

—Sí, señor. Cuando vino usted á cortarse el pelo anteayer, me lo dijo el chico que le sirvió á usted.

—Es decir, que es usted nuevo en esta peluquería.

—Ocho días hace que llegué de Madrí.

—Como en verano se aumenta la parroquia...

—No, señor: yo he venido de placer; quiero decir, á baños.