—No; pero vive á la esquina de la calle, dos puertas más abajo que nosotros... como vive un duque tres puertas más arriba, y un conde enfrente.

—De modo que en tu calle todos sois personajes.

—Eso sí.

—¡Qué gusto! ¿Y lo del marqués será cosa hecha?

—Psé... Hay poco que fiar, si os he de decir la verdad; no porque él no esté bien apasionado, sino porque como en Madrid hay tantas proporciones y cambia una tantas veces de parecer... Esto nació del teatro Real... Como es muy amigo de papá, me acompañó hasta casa á la salida. Después me ha visitado muchas veces, y siempre ha tenido alguna cosa que decirme al oído.

—Y tú, ¿qué le has contestado?

—Que se lo diga á papá.

—¿Ve usted? ¿Á que desprecias también esa proporción?

—Allá veremos.

—¡Ay, qué sangre de chufas!... ¿De modo que vas muy á menudo al Real?